Con la emoción contenida bajé a Alicante ( Alacant). Aquí me esperaban otros amigos muy queridos. Luismi Sánchez Martín, que recortó el apellido de sus padres -para que no hubiera confusión con nadie- dejándolos en Sanmartín; Cristina, su pareja, que en medio de su estado de opositora hace un hueco en su estudio para atenderme; y el rey de la casa Nico, un chico de quince años despierto, alegre que puede mantener una conversación de filosofía sin pestañear. Tres personas maravillosas que han hecho que mi estancia fuera muy agradable, tanto es así que llegar supuso desplazar al chiquillo, al rey de la casa- sin destronarlo- al salón para que un servidor ocupara su habitación. Más generosidad imposible. Y ahí me encontré en un rincón preferente de una casa que es parte de la Plaza de Toros de Alicante. Nunca agradeceré tanto cariño a estos tres amigos que no dejaban un momento de estar pendiente de mí.

Al pronto de llegar a Alacant, eran las siete de la tarde, nos dió tiempo para ir San Vicent del Raspeig, a la presentación de la obra de nuestro amigo Ángel Gas. Qué grande este poeta…otro que se le quiere por esa forma sencilla de ser. Cómo disfrutamos en este encuentro. Terminamos, como era de esperar, cenando juntos. Era algo más que cordialidad…La verdad de la amistad estaba presente. Dios, cuánto estaba recibiendo.

Me sentí con el síndrome del taperguei ( no sé cómo se escribe) de las emociones. Este que vas llenando y que cuando llegas a casa lo destapas y te pones a llorar.

Alacant me sorprendía a la mañana siguiente con un desayuno en el famoso Bar Pecera. Basta leer la primera obra de Sanmartín …Y ahora somos tres, para descubrir la identidad lírica que este espacio tiene.

Y después, todos bien de » punta en solfa», bien elegantes, nos encaminamos por las calles alicantinas hacia la librería 80 mundos. Aquí me presentaban Ángel Gas y Luismi. Dos grandes para mi, dos amigos, que- desde lo auténtico y sin esperar nada a cambio- me presentaban ante un público atento.

Cuantas personas maravillosas conocí, espero que no me olvidé de nadie. Luismi me las fue presentando a diferentes escritores que acudían al evento …siento no acordarme de sus nombres…entre ellos a Ramón Andreu, un santapoleño que escribe de maravilla; a Rosa Cuadrado, magnífica poeta, una eterna sonrisa; a Helena Vilella, un terremoto literario. Saludé a mi paisana Eugenia, es de Montijo ( Extremadura), que me esperaba con alegría; volví a ver a Begoña, magnífica voz y mejor persona; me encantó abrazar a Cristina Sarrió, que gran mujer, todo dulzura; y por supuesto el encuentro esperado de Charo y Goyo, los padres de Luismi,los abuelos de Nico, donde encarna la sabiduría de los sencillos.

Ochenta mundos, la librería burbujeaba de gente que entraba y salía sin molestar porque el espacio del evento estaba al fondo. La sala se llenó de gente convocadas por el Sanmartín y el Gas. Silencio solemne, y la voz de los presentadores. No tengo palabras. Me hubiera gustado grabar no sólo los discursos de estos dos sino el sentimiento de cariño con el que me estaban tratando. Ángel tuvo la parte más biobibliográfia de mi persona, Luismi la parte compleja de destripar la obra…Magníficos los dos.

Mientras Luis Miguel Sanmartín hablaba de Notas para no esconder la luz, apuntado a lo esencial de la obra ( la reseña la pondré aparte), iba dando paso a las poetas que recitaron con voces diferentes, con texturas cálidas, cercanas. Y ahí estuvieron Cristina Sarrió, Rosa Cuadrado, Begoña Rodríguez, y Helena Vilella poniéndole voz a mis versos, perdón, a los versos de Notas para no esconder la luz. Precioso. Luismi tiene la habilidad de ser un buen director. Agradezco a cada una de las intervinientes porque sus voces no las prestaban para recitar algo ajeno sino que eran sus versos los que recitaban. Qué forma tan mágica de hacer suyo los versos de Notas para no esconder la luz.

Intervine, después de cada poema recitado, para contar algo del lugar o la situación que provocaron aquellos versos. Cada uno de estos poemas conforman un universo de emociones que pretenden hacer un único poema. Considero que todo el libro es un balbuceo de poema, de búsqueda del sentido de las palabras…

La presentación fue una fiesta del verso y de la luz. Una mañana de sábado a las doce y media, después de una noche de carnaval, era un milagro del buen hacer y del cariño por las letras que allí se encontraran los que atentamente seguían los discursos y el recital, llenando el espacio.

Nunca imaginé una respuesta tan sincera, tan de verdad. Alacant me ha regalado tanto cariño que esto hace que sea mejor. Gracias, gracias,siempre Gracias. Cuánta emoción.

Al día siguiente, como hacen las mejores familias, nos fuimos a La Vila Joiosa, un pueblo encantador para comer y descansar de tanto trajín poético.

Qué maravilla. Descubrí entonces que mi chocolate preferido, Valor, se fabrica y tiene su sede ahí. Después de comer recabamos en este lugar del oro azteca tomando una taza caliente de chocolate…mi resfriado, todavía persistente, lo agradeció.

Tocaba despedirse para volver a viajar. Y abrí el taperwei para meter el llanto contenido, el abrazo de estos amigos que son parte de mí. Cristina, te prometo que la próxima vez hablaremos más de niños y de enseñanza que de poesía. Gracias por tu saber estar. Eres un encanto. Nico, me voy tan sorprendido de tu saber y de tu devorar libros que tardaré en recuperarme. Gracias por dejar que ocupara tu espacio. Eres la alegría de la casa. Luismi, «mi amigo del alma, mi amigo». No tengo palabras para decir cuánto te aprecio, no solo eres un gran poeta sino que eres una gran persona de esas que hacen que uno crea en el ser humano.

Nos volveremos a ver. Mil gracias desde este rincón del siempre hacer presente lo vivido.

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