En esta confusión de las horas
asumo la fragilidad del barro
aunque  busque el porqué
de este freno a la vida que nos embarga.

          Qué lejos el mar y tú ahí,
          todavía en mi sueño.

         
Todo ante mí
como un suspiro mudo,
con esa inevitable duda
que no me acobarda.

          Qué lejos tu palabra y el mar,
           donde no te abrazo.

Cuando las voces del abismo
parecen desbordarme,
siento que la vida es
una encrucijada.

           Qué lejos tu mirada,
           en la que creo estar.

El poema no tiene versos
sólo el gesto de los que,cada día,
enfrentan la muerte
soportando a otros.

           Qué lejos la esperanza
           y tú y el mar.


No tengo excusas para no seguir
habitando la casa, soborear la piel
y su paisaje.Por qué abandonar  
los sueños, las utopias.

          Qué lejos está todo en este absurdo
           tan real.

Quiero regresar a la memoria,
y descubrir el sentido de la existencia.
Porque siempre volvemos al centro del alma,
al barro original, del que estamos hechos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Entradas recientes