revela la otra cara de lo real

EL infinito perfil de la tarde
recrea las violetas del jardín.
Una ceremonia de lo simple,
sin más pretensiones que la vida.

Violetas en un ritual callado,
perfecto,
que no rompe
la armonía solemne del espacio.

No es fácil descubrir, aunque la busco,
la dócil costumbre de trabajar poesías
donde el solo respirar
se convierte en oración.

[Dedicado a Milagrosa Ortega.
Notas para no esconder la luz. Olélibros. Valencia, 2019]

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