De pronto, con sorpresa

Aprendo a desaprender, a admitir el cambio de las cosas,
a no soñar con mañana porque cuenta hoy.
Aprender que la vida va en una sola dirección, 
que son pocos los que te acompañan
y están en los desvelos.

Aprendo con la lentitud del que acaba de despertar.
Sí, voy aprendiendo que es mejor que todo fluya
al ritmo de los días, olvidándome de contar las horas.
Aprender que los gestos hacia los otros no tienen porqué
exigir una respuesta, a veces solo tienen un camino de ida,
la vuelta siempre es extraordinaria.

Aprendo a desaprender para seguir creciendo
desde el interior. Qué importa si nada sale como querías,
en un segundo puede cambiarte la existencia
recibiendo la mejor lección: que estamos en tránsito,
que todo es-aunque nos duela- relativo.
Nada es absoluto.

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