Sorprende descubrir el silencio en el rostro de quien tiene mucho que decir. Pero sorprende más cuando quienes dicen apreciarte te dejan solo y se callan mientras alguien te injuria. Más que el estupor es la pena lo que te invade. Y todo, hasta las maledicencias narcisistas de quien te mal interpreta, se vuelven nada junto a la decepción de quien pensabas era tu amigo y no supo estar cuando lo necesitabas.

[Del poemario Vivir para crecer]

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