0. MÁS ALLÁ DE «ZANCOPANCO«…

Entrega número diez de Abismos del Suroeste, felizmente el libro número 10 a pesar de “no saber maquetar o estar dirigida por personas que no tienen otra cosa que hacer más que quitarles el pan a los auténticos editores”, como decía un tal Zanco Panco [A.M.], en un comentario mordaz y mal intencionado, en el Hoy Extremadura. Y es de periódicos, de columnas de periódicos, de lo que va esta nueva entrega. El autor es Fernando Valbuena, un vasco -para más señas- afincado en Extremadura. Un amante de los toros, del futbol, de la buena mesa, de ser amigo de sus amigos y de Extremadura, mejor dicho un enamorado de esta tierra que le vale ser hijo adoptivo. No es de donde se nace sino de donde uno pace.

  1. LA OBRA

La entrega se llama curiosamente A LA INTEMPERIE, una expresión que indica el estar al aire libre, desprovisto y a merced de todo. Magnífico título que tiene mucho que ver con el contenido de los cien (100) artículos que componen este libro. Importa leerlos todos para averiguar por qué.

Esta obra no necesita mucha reseña ni comentarios al uso teniendo en cuenta el insuperable prólogo que lo abre. Un magnífico frontispicio por donde pasar y comprender mejor el contenido. Su autor, otro gran escritor reconocido en ámbitos selectos, Santiago Méndez.

El libro está compuesto de las mejores columnas que, desde el año 2011 hasta este maldito año de 2020, nuestro autor ha publicado. Unos artículos donde el arte del buen escribir es un hecho o como dice nuestro prologuista esto que Fernando hace es “auténtica literatura, el arte de juntar palabras para crear: emociones, personajes, historias, vida paralela a la que llamamos vida”. Un magnífico argumento para zambullirse en las letras de este libro. Porque en él vibra la vida y la muerte, y esta última como parte de la primera.

2. SELECCIONAR, PARA NO ABURRIR (ESPACIO TENGO).

De los muchos artículos de este libro (100) me he fijado en algunos. Esto no significa desprecio por los otros que, a mi modo de ver, son muy interesantes.  En definitiva, he reparado en algunos de ellos porque guardo una sensibilidad especial con los temas que trata. La explicación la doy, aunque no se pide. Soy un hombre que ha vivido durante mucho tiempo en un contexto de religión católica y aunque mi vida no es la de un creyente sí sé apreciar -y agradezco- el buen trato que a esta realidad de lo sagrado se le da y, por respeto, merece. Este es el caso de Valbuena. Pienso que es un creyente convencido al menos en cuanto a acercarse a los elementos más emocionales de la tradición religiosa.

Los artículos elegidos tienen que ver con el momento en el que estoy escribiendo este sencillo comentario, en diciembre –en medio de una pandemia que lo cuestiona todo- y cerca de la Navidad. Es verdad que este hecho ha influido mucho en mi elección. Los artículos son tres y corresponden a los años 2013, 2019, 2020. El tratamiento de Valbuena es, literariamente, impecable sobre todo por la manera que tiene de acercarse a esta época que representa una de las vivencias socio-religiosas más importante del mundo, Navidad. Una tradición que pervive en occidente desde mucho antes que el cristianismo llegara. Así, las columnas a las que me refiero son Queridos Reyes Magos (pág. 26); Noche de Reyes (pág. 98); Rey Mago (pág. 120).

La primera columna, -artículo-, es una carta que el niño Fernando Valbuena dirige a sus majestades los Reyes de Oriente y no para pedirle cosas materiales sino “auxilio en lo que a las cuitas del alma atañe. Porque son muchas las legítimas ilusiones tronchadas por la falta de jornales y de horizontes”. Esto revela el mejor y más social Fernando Valbuena y sin necesidad de apellidos o filiaciones políticas, aunque las tenga. Esta columna, como en otras tanta, Valbuena revela esa generosidad que muy pocos tienen, su petición subraya lo que expreso: pido –escribe– que la noche de reyes traiga a cada español la ilusión de despertar cada día a la luz del esfuerzo. Pido para todos y cada uno de los españoles un puesto donde servir, la alegría de servir.

La segunda, refrenda lo que decía arriba. Fernando es un creyente convencido, pero referido a la vida autentica. Así, en esta columna del año 2019 apunta a un creer adulto con la experiencia de muchos años a la espera de la ilusión, de la sorpresa: Creo porque creo que un alma nos aletea dentro. Creo porque dejar de creer es dejar de vivir. Esta es una carta maravillosa, un poema magnífico del hombre que no ha perdido su niño interior. Merece la pena no solo leerla sino reflexionarla dando carpetazo a la prisa y al estrés.

La tercera columna, es la experiencia de nuestro articulista  de ser rey Melchor en un contexto de ironía prostática y sedienta donde lo que importó fue el feedback de la ilusión, un mar de ilusión mientras se metía en la carne ajena del Mago de Oriente. Fernando Valbuena, lo dice en su columna, no olvidará que durante un tiempo estuvo “allí, olvidado de mi propia carne, en carne ajena. Como si mis ojos fueran ajenos y bajo los pesados ropajes aleteara ligero, en libertad, un ángel. Todo entre corrientes desatadas de ilusión. La de los niños. Y la de sus padres (vueltos a ser niños). La ilusión centellea por igual en los ojos de los unos y de los otros. El mismo arrobo. Ilusiones como fuego de metralla. Y, de vuelta, regaladas, sonrisas. Cada una distinta. Cada una ensartada en el corazón”.

3. PUNTO FINAL.

No quiero cerrar mi comentario sin destacar dos cosas que están flotando en algunos de sus artículos:

Primera, su amor por Extremadura del que dan buena cuenta algunas de sus columnas aquí publicadas. Basta mirar la primera y única (año 2011) La nacencia, magnifico guiño a la obra de Luis Chamizo escrita en castúo, [forma coloquial de hablar en extremeño(para algunos una lengua para otros un dialecto)]. Otros artículos siguen en esta línea de compromiso con la tierra de adopción, como Extremadura, última columna de este bloque del 2015; Extremadura en las alas (2016); y Volver (a Extremadura) (2018). Como extremeño agradezco a Fernando Valbuena su mirada abierta y generosa a todo lo que en esta tierra vive y cómo -desde esta- trae lo mejor de la suya.

La segunda cuestión, como lector, la forma clara, directa y sin ambages que Fernando tiene al abordar algunos de los temas, propuestos en este florilegio de artículos, y que son un tanto controvertidos, como la ley LGTBI en Paco, el puta (pág. 28); o criticar, desde los ojos de su hija, la forma de actuar de los políticos, en De políticos corruptos y mundos nuevos, proponiendo una forma diferente de ser : “una necesaria moral colectiva fuerte y un sistema electoral que libere la representación política de los partidos que la tienen secuestrada”.

Es de agradecer también. que editoriales independientes, online, como Abismos del Suroeste haga llegar un puñado de artículos bien construidos, a nivel literario, y fundamentados a nivel social, como estos de Fernando Valbuena.   

Para DESCARGAR gratuitamente la obra , PINCHAR AQUÍ

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https://drive.google.com/…/14rJH3NHn561…/view…

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