Vuelvo a publicar lo que hace dos años escribía en mi blog. Después de este tiempo, no ha cambiado mucho lo que digo.

El escrito decía así:

«Esta Nochebuena he sentido ese agridulce de las ausencias. No sería humano si no las hubiera notado.

Doy gracias por las notables presencias que hicieron todo más sencillo y me devolvieron a ese pensamiento positivo de aceptar la realidad de la existencia con sus pruebas. Los eufemismos no sirven.

Hoy, día de Navidad ,hago silencio mientras juego con Rodrigo. Curioso este entregarme al vértigo de la actividad de un niño sin entorpecer la quietud interior.

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