Camino entre espejos donde aparco
la claridad del barro hasta colgar el afán
de los caminos, espejos encerrados
en los límites del fuego.

Y doy nombre al fango sin saber
cómo abandonar la huella de este resplandor
de las cosas que revelan la debilidad
de lo informe.

Camino por la herida de las sombras, un pulso
con la soledad que me acerca a la muerte.
Cómo poner nombre a los trozos de sol
pegados a cada instante.

Pregunto ante la tregua del agua
qué camino seguir sin romper este invierno
que fuerza la luz
en la línea del misterio.

Camino entre las brumas.
Cómo olvidar esa multitud de miradas
que invaden mi alma
como un rumor de mareas.

[ El nombre secreto del agua. Editorial Vitruvio. Madrid, 2016. pág. 42]

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