Hace varios meses, el tres de enero de este 2021, el granadino Javier Gilabert y el malagueño Diego Medina sacaron a la luz un libro, SONETOS PARA EL FIN DEL MUNDO CONOCIDO a través de ESDRUJULA Ediciones.

Javier Gilabert, el poeta de En los estantes[1] y Diego Medina, el escritor de Todo cuanto es verdad[2], se embarcan en esta aventura con el objetivo de mostrar que merece la pena encarar la situación compleja de la Pandemia del Covid -19. Lo hacen desde perspectivas diferentes empleando la estructura endecasílaba del soneto: Diego, desde una forma existencial, a modo de un être et avoir; Javier, desde una perspectiva ética. Sin perder la propia voz poética los dos establecen un dialogo lírico que sirve como pantalla para decirnos en quince poemas que es posible un mundo diferente si cambiamos nuestra mentalidad, “el monedero por el corazón”, rompiendo con viejos esquemas que nos han mantenido en la línea de confort y de la rutina.

Las perspectivas de estos dos poetas se puede observar en el libro a través de los poemas que cada uno escribe por separado.  que no impide que sus voces se conjuguen en poemas conjuntos creando un concierto por un cambio de mentalidad.

La perspectiva existencial en Diego Medina[3]

Nuestro poeta abre el libro con un poema[4] que nos coloca en un contexto de agobios donde la estrechez del espacio se hace patente y que, a pesar de todo, no impide que transit(e) nuestro amor. Junto a este mensaje aparece la sensualidad en el esbozo “(d)el aliento en las ventanas/ (y en)…la melodía del tacto y de las pieles”. Así es, en este tocar tierra los sentidos se magnifican, juegan un papel importante en un tiempo que pasa rápido, cada quince días.  Y dentro de este espacio temporal, como en una mátrioshka, la soledad  de la “noche muda” alberga en su interior el “silencio de muerte[5]transformando el espacio y el tiempo en  herida exangüe, en puro sentimiento de fracaso.

Sin embargo y por encima de esta situación de impasse, Diego nos dirá -en un magnifico soneto[6]que hay que retomar la savia del árbol de la infancia, recuperar la madriguera( el hogar?), regresar a la comunidad humana y cogerse de la mano, unirse, despejando todo egoísmo individualista que desfigura la humanidad. Todo sucederá si somos capaces de romper con la rutina, con los viejos esquemas de una existencia aburrida y mantener el sexo. Después de los aplausos /jugamos a dragones y mazmorras.[7] Esta es la apuesta del poeta en medio de esta situación terrible de confinamiento no romper con faire l´amour y hacer que este planeta sea más humano[8]. Porque el deseo del yo literario, que nuestro autor traza en estos poemas, es ser conscientes que falta del viento una caricia/ y de la tierra un beso por segundo.

Las notas éticas de Javier Gilabert[9]

Complementando esta mirada a la existencia de Diego Medina, Javier Gilabert apunta hacia un sentimiento ético con el empeño de un nuevo amanecer[10]. Sí, apostar por un abandono del ruido y la maldad[11], por un cambio de mentalidad, a modo de conversión interior, que se advierte en este decir del yo literario que (no encuentra en su) interior  las mismas cosas. La aceptación del sufrimiento en la Pandemia ha provocado una actitud de mudanza cierta y es por esto que los ojos ven la realidad de otra manera. En todo esto, el autor explicita que hay un crecimiento personal, una forma distinta de ser, una nueva verdad[12]. Este es el giro ético que, desde la estética del poema, se subraya en los versos de nuestro autor al decir que va renaciendo una nueva humanidad que evita el odio (cavando) su propia fosa y no quepa el rencor[13].

Javier, con una cita de Mariluz Escribano[14], cierra el libro con un soneto donde el dolor aparece como la otra cara del amor. En realidad, dolor-amor, son las caras de una misma moneda. Sí, a pesar del dolor el tú lirico sigue aquí: te sostiene el amor, porque no alcanzamos a ver-dice el poeta– cuánta pena nos cabe[15].

La conjunción de las voces poéticas. El dialogo del cambio [16].

Los dos poetas que abren y cierran el libro de manera individual dialogan en él creando sonetos a dos voces, a dos manos, como indica Remedios Sánchez en el prólogo[17]. Las voces poéticas, con una coherencia inusual singularizan lo terrifiant del confinamiento.

En el primer poema[18] que hacen conjuntamente, un soneto con ritmos anafóricos en sus primeros cuartetos, quedan claro que por más que la impotencia  desgarre…o la palabra sea un intento de versos…o el dolor  ahogue, se barre con el miedo[19] y la pena. Esta consideración nos lleva a observar, en el libro, como la voz poética es capaz de expresar y recrear una ciudad llena de vida. Este es el objetivo social de la creación provocar un horizonte mejor.

Más adelante, en el mismo centro del poemario, se apunta a la supervivencia[20]. Con unos verbos en tiempo pretérito, con un pudiste haberte hundido y un quisiste abandonar, se subraya ese antes ya acabado. Con estos versos, Javier y Diego, dejan claro que lo más importante es vivir y como un árbol busca el cielo mantenerse erguido, firme, de pie. , con aliento, a modo de “ruaj” creador, se podrá con todo. De esta manera, marcando el ritmo del tiempo, que se ha parado, que se mete por la sangre, y en la soledad de la apariencia, todo  deja un rastro de silencio impuro [21]. Es el vide, la nada angustiosa, en un contexto de no retorno.

Los dos poetas con sus sonetos, escritos en un perfecto dialogo versal, indican que la situación de este tiempo de clausura hace que surjan los miserables, los que siempre están pero que en estos momentos se hacen notar más con ese mi familia primero y es por ello que levantan la voz y cuestionan que si queremos vivir, ¿por qué no vamos/ a sembrar con los ojos abiertos/los surcos del vacío de conciencia?[22]

En este dialogo poético, donde las formas del escribir se abrazan, se impone la actitud crítica de un después distinto. Así, en ese último poema conjunto, Diego y Javier dirán en el primer cuarteto del poema: Si todo sigue igual cuando esto se acabe ,/si nadie aprende nada y nada cambia,/si prima el egoísmo que ahora manda/no quiero formar parte de esta nave.[23]

En este ensayo poético donde la ética se impone en una existencia rota y en la que se apuesta por una existencia mejor, los escritores Javier Gilabert  y Diego Medina nos muestran que la poesía, este ars poética, no es escribir solo de otros mundos de ficción sino también de estar en este y abrazarlo  hasta la herida. Y tomar conciencia en este punto absurdo del viaje[24] , del que la mayoría intentamos salir,  volviendo a aquella Ítaca…donde varar (las) ansias, y (morir y resucitar) cada día[25].


[1] Javier Gilabert, maestro de Educación Primaria y de inglés, es también autor de PoeAmario y de la plaquette AMaria. Aparece en la Antología Caballo del Alba (Diputación de Granada)

[2] Diego medina Poveda, editor y profesor, es también autor de Urbana Babel (Ayto. de Málaga) ;  Las formas familiares; He visto la vida más humana; A pesar del frío y Mar de Iroise.

[3] Ver los poemas de las páginas 21; 34; 36; 42

[4] En un paréntesis, pág. [21]

[5] que más adelante se convertirá en silencio impuro (ver pág. [32])

[6] Soneto del regreso necesario en pág. [34]

[7] Soneto del amor rutinario, pág. {36]

[8] Soneto de la nueva alabanza de la aldea. Pág. [42]

[9] Ver los poemas de las páginas 28; 38; 40; 47

[10] Soneto de un nuevo amanecer pág. 28. Aquí cita a Jenaro Talens, un poeta de la generación de los novísimos, la del lenguaje, con el título de su libro El vuelo excede al ala. Primera edición en 1973

[11] Ultimo terceto del poema, pg. 28

[12] Soneto de la nueva verdad. Pág. [40]

[13] Ídem. Versos del último terceto del poema

[14] Poeta granadina que dirigió la Revista de Arte y Letras EntreRíos. Nombrada autora clásica por el Centro Andaluz de las Letras

[15] La expresión en plural es una inflexión en la que se nos representa a todos

[16] Ver los poemas de las páginas 27; 30; 31; 32; 35; 37; 41

[17] Pág. [7-14]

[18]Soneto del poeta confinado.  Pág. [27]

[19] El miedo remite también al poema de la pág. 31

[20] Soneto de la supervivencia pág. 30

[21] Soneto del silencio impuro, pág. [32]

[22] Sonetos del aquí y del ahora, pág. [ 37]

[23] Sontos del después distinto, pág. [41]

[24] DIEGO MEDINA POVEDA Todo cuanto es verdad , Rialp 2019, pág. 51

[25] Ídem, pág. 29

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