Esta sencillez de las violetas [me] estremece.
Cuánta solemnidad en este espacio, lugar de paso, indiferente a la mirada.
No es la luz que llega sino la que desprenden las hojas la que me hace mirar dentro…
Mirar dentro donde la luz habita…
Nadie repara en ellas, siempre dispuestas a ser pisadas y a luchar por sobrevivir.
Eleva, transparente, el alma blanca de la flor dejando la estela fresca de una sombra que me conmueve.
Suben muy alto y desde la altura observan el vuelo de los insectos que pueblan el parque
Tan simple su tallo tan elegante su flor, tan frágil…
Pueblan las violetas los espacios verdes llenos de alma transeúnte, de miradas furtivas y yo uno más.
En el centro de un surco abierto una campanilla azul decorando el espacio casi yermo
Una campanilla en medio de un seto yermo,la vida a pesar de todo…
Belleza y maldad al mismo tiempo, esa contradicción que aprieta mi interior
Sucumbe en medio del erial las hojas de la madreselva. Por los rincones surge la vida.
Cuánto color, cuánta vida…
Ocres sobre verde, la luz sofocando la muerte…
La luz que las plantas reflejan es la que hace vibrar la mirada.
Surgen ligeras las flores silvestres junto al río. Guardo silencio, ese no decir que me transforma.
Rozan los límites de las orillas arropando el eco lastimero de l río, herido de muerte…
Llenan de amarillo el dolor de la tierra.
Espinos y abrojos arropan sus llagas.
Sorprende la belleza en cada rincón de este camino.

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