El día 5 de junio del 2021 participé en un recital poético en la Casas Mudéjares, dentro del marco de Badajoz ciudad poética. El evento estaba organizado por la Concejalía de Turismo y magníficamente coordinado por Daniel Casado, gran poeta y músico.

Entre los poemas que escogí para el momento estaban los que pertenecen a mi último libro, editado por Abismos del suroeste de manera digital, Sin razón previa, este mismo año de 2021. Los nueve poemas seleccionados son los que siguen y que podéis oír aquí.

Sin razón previa, un libro diseñado y maquetado por Daniel Albors, es una propuesta poético- ética en la que el yo literario se enfrenta con sus egos y mentiras y toma la decisión de quemarlo todo.

Cada uno de los capítulos de la obra obedecen a este hecho de la catarsis interior. Estos son: PIRA/ FUEGO / HUMO/ CENIZA/ PUNTO CERO. En este último capitulo aparece el hecho sorprendente de descubrir que entre los restos, cenizas, de lo quemado aparecen elementos que no se han destruido.

PIRA [ πυρά ]

El poeta hace acopio de inmaterias graves en un afán de “desnudar la ignorancia”, de “liberar el alma para arroparla con el silencio”, con la seguridad del que “acepta que no se llega a lo ideal”. Acopio de pira generosa, es mucho lo que hay que purificar hasta alcanzar si quiera “el balbuceo de la creación”. [ Luis Miguel Sanmartin. Prólogo del libro]

HOY no he escrito ni un verso,
pero he levantado una PIRA con
-el ruido
-el aplauso fácil
-el egoísmo
-la lírica al uso
….

SIGO
apilando …MENTIRAS,
que a fuerza de vivir en mí
se han convertido en verdades…

FUEGO [focus]

“No hay marcha atrás” nos dice, cuando el fuego está prendido y teme quemar con él el oro de la escoria, pues en el aprendizaje se alearon todos los materiales de la vivencia, menos uno, el germen de la biofilia, la herramienta más eficaz contra la muerte: el amor, “la ilusión de saberte”. El yo poético se dirige entonces a un tú especular que siempre “vuelve”, “está” y “permanece”. El amor que, como la escritura, hace arder el dolor (“nada como tus labios/para alimentar/la página de mis versos”), nos redime de las sombras del temor y la duda. [ Luis Miguel Sanmartin. Prólogo del libro]

CÓMO escribir,
cómo saber si el poema tiene alma,
anhelo, transparencia
del amor que olvidé
en aquel jardín
al que no vuelvo.

Prendo fuego sin medir su alcance

HUMO [fumus/θυμός ]

Su densidad dificulta la mirada, pero también es débil su materia y es arrastrado con facilidad; estamos más cerca de la verdad tras un buen incendio.
El humo nos envuelve en la duda, la fomenta; dudas sobre nosotros y sobre los otros. El humo semánticamente se asemeja a la ruina y a la miseria, devalúa, dificulta el vuelo.
[ Luis Miguel Sanmartin. Prólogo del libro]

Hay mucho HUMO y en medio
de esta humareda me aferro,
como un náufrago, al amor deseado.

SENTÍ el pulso de la sangre.
La pesadilla se aceleraba.
No había mucho que decir
en la incierta espera.


El cielo estaba pálido. Hizo calor.

CENIZA [cinis/κόνις ]

Tras esta dolorosa ascensión ontológica, simbolizada por la arquetípica alegoría de la hoguera purificadora, solo nos resta, como el Ave Fénix, renacer de nuestras cenizas.
Se cierra el ciclo, muchas veces borroso por psicologizado, y volvemos a echar a andar. El mundo es percibido, las emociones son un amasijo de “torpezas” y “engaños”. Difícil papeleta nos regala el existir; demasiada debilidad e impotencia para alcanzar una cota de verdad razonable.

[ Luis Miguel Sanmartin. Prólogo del libro]

Y
como un milagro, en medio de
los residuos que restan de lo quemado,
he sentido la voluntad de
seguir, de volver a ser,…

ENTRE las cenizas descubrí restos
de lo peor y de lo bueno;
trozos de tu alma
y de mi carne,
difíciles de quemar…

PUNTO [cero]

La historia, nuestra minúscula aportación, va de uno mismo y transcurre con uno mismo. La espiral es nuestra pisada y huella (materia y forma; potencia y acto), el ciclo de la hoguera que se repite (se microitera), que aísla tanto como alumbra. Volvemos a empezar habiendo algo aprendido.
[ Luis Miguel Sanmartin. Prólogo del libro]

DE pie, en medio de la mañana,
acojo olores de frontera, el viento horizontal
del asfalto que se eleva trepando por los muros
de mi alma.

HOY escribo poemas pero no levanto una PIRA.
El verso limpio deja atrás estrofas sin sentido.
El HUMO de ayer se llevó la estupidez
de los mensajes entre líneas.
Ahora, amontono las cenizas de lo quemado
para esparcirlas con solemnidad.

Siempre vence la palabra, recogiendo de los residuos
aquello que tiene un mínimo valor.
Irresistible seducción.

No SOY más que esto, CENIZA.
Y mi espíritu se hunde en la certeza del silencio,
hasta ocupar el lugar de la prisa.

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