Esta ingravidez de la nube, que te contempla,  traza el plano de tus pasos, pronuncia tu nombre y susurra el olor de tu camino.

A qué palabra renunciar para describir con perfección esta ingravidez que nos enlaza repletos de naranja y de tardes. 

Esta ingravidez que desnuda el oeste, en la vertical de Camoês, enlaza acuarelas en la fantasía soberana de las nubes y te bendice.

En esta ingravidez de nubes y color, donde te siento, despejó mis desiertos y te amo. 

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