
El 24 de Julio de 2025 tuve la suerte de ser entrevistado por Isabel Marina en la Asociación CultuRias de Avilés (Asturias), en torno al libro «Donde el alma ignora» (Olélibros,2025).
En contra de los pronósticos de un día jueves de julio y con muchas personas de vacaciones , la sala de la Asociación se fue llenando hasta completar aforo. Una alegría para todos, especialmente para Isabel Marina que, con tanto interés, había organizado el evento.
El acto comenzó con la presentación del libro por parte de Marina. Un texto extraordinario que analizaba a grandes rasgos la realidad de este libro. El texto tendremos oportunidad de leerlo más tarde cuando salga publicado en el próximo número de la Revista Ítaca que magistralmente dirige Isabel.
Después de la intervención de la anfitriona se pasó a un dialogo fluido e interesante. Aquí, Isabel me fue pidiendo recitar poemas del libro. En medio de la exposición lirica, Isabel Marina aprovechaba para preguntarme sobre algunos asuntos que los propios poemas abordaban.
Estos poemas son los que siguen:


Del primer capítulo: ÉXODO
4
Cada vez más frágil
el espíritu
calla desiertos.
Esta fragilidad del campo de batalla,
lo que no acepto
y disuelve mi nombre,
la finitud que rompe su oleaje
en el ritmo de lo humano.
Cada vez más frágil
en esta espera sin compás
que desnuda mi alma.
Fragilidad de esta carne
que muda el canto
y moldea la frontera
de este cuerpo
hecho agua.
Cada vez más frágil,
sin palabras,
ante
el misterio
que me circunda.
Después, recité dos poemas más de este capitulo para indicar como, desde estas primeras páginas, se apuntaba a la reflexión de los dos capítulos siguientes: SONIDO y TEMBLOR.
17
Los ecos del pasillo se fusionan
con los rumores mínimos de la habitación.
Tengo el pensamiento en Ítaca.
En este páramo extraño
el pesar resbala suave
por el borde de la cama.
Las voces se multiplican.
Un coro de luces despeja
las sombras.
Los vencejos vuelven a chillar con pausas.
El espíritu desea escapar a casa.
Las ausencias tienen sabor a llanto.
Deseo abrazar a mi hijo.
La carne reclama la sinfonía del tacto.
Solo la voz de los que quiero
me alimenta en esta burbuja
de lo agridulce.
Los vencejos siguen con sus chillidos.
Duele este vivir de chirridos
que arañan las paredes,
de voces anónimas
que se pegan a la piel.
Los otros comienzan a ser
partes de mí,
seres desconocidos,
ahora cercanos
18
Nunca entenderé
cómo surge lo desconocido
ni cómo lo extraño
se vuelve próximo.
Qué importa esta ignorancia
pegada a la madera de mi cuerpo
si la semilla del encuentro
hace florecer el escudo
que me salva de la devastación.
Nunca sabes qué pasa
al acostumbrarte a lo ajeno.
Mejor no cerrar las ventanas de la casa,
permanecer en silencio, vigilante,
abierto a lo extraordinario.
Por qué permanecer
en la superficie de lo aparente.
Importa salir de la caverna
y dejar que la verdad
te deslumbre.
Siempre está el riesgo
de equivocarse
y esto es mejor
que morir en el tedio
de la rutina
(A Sabu, mi compañero de habitación.)
Del segundo capítulo: SONIDO
Volver a casa, a los paisajes de costumbre, a las voces diarias me devuelve a la confianza. Volver al ritual del habitáculo común donde todo tiene la marca de saberme. Exhalar el pulso de lo cotidiano que emociona. Atravesar la frontera de la rutina, impedir el desastre de olvidar lo mínimo, lo pequeño, y abrazar lo humano. Volver, revivir hasta lo desagradable y renacer en me dio del sosiego, entre las paredes del hogar. Aquí no hay extrañeza, los sonidos no acobardan, provocan la resistencia; la luz del silencio me abraza en este deambular extraño.
Volver a casa, a mi Ítaca, donde, poco a poco, voy dejando de ser un desconocido de mí mismo.
23
En este habitáculo,
siempre nuevo de la casa,
los silencios se diluyen
en la mirada de los otros.
Los buenos días
preparan el ritual del momento.
Una brisa suave
recorre los rincones.
Estoy en casa.
Puertas que se abren, voces que se alejan.
Tiemblo en el hueco de mi alma.
Estoy en este círculo que arde
con las caricias cercanas.
Nada sucede al azar.
Los versos me aproximan
al borde del ser,
me envuelven.
(A Gema, mi mujer, por estar siempre ahí)
De este capítulo recité otros dos poemas, uno dedicado al inventor de la Cortisona y otro referente a la casa de mis padres.
29
Hoy siento mi casa llena de nublados,
de vacíos.
Surgen voces de escondrijos extraños
que se abaten sobre mi pensamiento.
Me precipito en un abismo de emociones.
Cómo salir de este andén vacío.
Hoy no quiero escuchar el reclamo
de los otros.
Todo está lejos, todos están lejos.
La apatía asoma en esta casa,
la fragilidad desnuda las heridas.
Cómo abandonar este pecio a la
deriva.
Hoy, la casa está con las ventanas abiertas,
deambulo sin fuerzas en esta derrota
de la carne. Nada me consuela.
El absurdo se adueña de mí.
No sé dónde agarrarme.
Cómo mantener el equilibrio de
saberme.
(A Edward Calvin Kendall, por descubrir la cortisona. )
36
Hoy me han dicho
que la casa de mis padres,
donde crecí,
servirá para el derribo.
La casa de mis padres
todavía huele
a pan y a sonrisa,
a llanto contenido,
a esperanza,
a miradas y a silencios.
¿Quién sofocará este olor?
La casa de mis padres
está cerrada
pero no vacía
de amores vividos,
de abrazos
y sencillas palabras.
¿Cómo apagar tanto fuego?
La casa de mis padres tiene
la sombra de la pérdida
y la alegría del encuentro;
la sentencia del estorbo,
el peso del desahucio,
los días contados para el derribo.
¿Quién levantará la pala del arrastre?
La casa de mis padres
desde donde miraba
la lluvia del otoño
y sentía el vértigo
de la gente, su indiscreto
hablar transeúnte.
¿Cómo acallar el recuerdo?
La casa de mis padres,
el espacio
donde escribí Las siete vidas del gato
y soñé futuros inciertos.
Refugio
de males.
¿Quién borrará la huella del verso?
La casa de mis padres
es un poema,
unos versos que amortiguan
la tristeza de saberme
La casa de mis padres.
(A Alejandro, Marifeli y Toni, mis hermanos. )

Del último capítulo: TEMBLOR
41
Saltan las imágenes, las estrofas surgen
con la huella de los días.
Un tejido de palabras envuelve los versos.
La memoria se detiene en los instantes
llenos de miradas y risas, de enfados y silencios.
Cuánta solemnidad en lo sencillo.
Signos que apuntan a frases
con el eco de un lápiz en la letra.
Números que suman o restan.
Cálculos imposibles determinan el instante.
Una tarea que amuebla el universo.
Cuánta vida abierta a la sorpresa.
Juegos, sin exceso de pantalla,
que se pegan a los vocablos
y a la conversación.
Preguntas por responder
en esta maraña robótica difícil de frenar.
Mantener el vuelo, ser Ícaro,
con deseos llenos de luz.
Cuánta existencia.
(Con Rodrigo, mi hijo.)
45
Hay mañanas que el otro es
esa parte de ti
que refleja
lo que no quieres,
la naturaleza al revés,
la protesta
que no deseas expresar.
Porque hay mañanas
que el otro tiene rostro de albañil,
reparando las aceras;
de cartero, llamando a los portales;
de cajera, en el supermercado,
con mirada en el vacío.
Hay mañanas
que regalan un encuentro
con los otros y sus historias;
con el transeúnte que te cruzas por la calle;
con el vecino que cierra el portal sin saludarte.
Y el universo sigue
como si nada ocurriera,
con un movimiento continuo
en su eje secreto.
El universo.
(A José Antonio Verdasco, poeta)
51
Cómo mantener el pulso de la luz
en medio de las sombras.
Abrazar la vida y sus tormentas
frente a la muerte y sus presencias.
Crezco en la inquietud del no saber.
Y tú, en el trazo del verso.
Cómo sofocar el recelo ante la duda
si la confusión tiene el rostro de Adán;
apartar el lado de la sinrazón
si la locura es parte del sistema;
salir de este barrizal del diario
cuando duele tocar fondo.
Y tú, en el dibujo horizontal de la tarde.
Cómo acoger al enemigo
sin remover las vísceras más profundas;
rechazar el vacío de una sonrisa;
la torpeza de unas miradas.
El odio es la estupidez del animal herido.
La mentira no vuelve.
Y tú, en el silencio de las horas.
Cómo soportar mi propia humanidad
si el verso huye, si me empeño
en comprender el fuego del enigma
y abandono mi alma
al capricho del destino.
(Con E. Levinas, por lo que aprendí de él.)
Importante: En este acto contamos con la presencia de Jesús Cárdenas, director de la revista digital CULTURAMAS. Jesús había publicado, un día antes de este evento, una magnífica reseña sobre «Donde el alma ignora«. Esta reseña apunta al centro existencial del propio libro y , como las otras reseñas que el libro ha tenido ayuda a entrar en ese poliedro de lecturas expertas que todo libro tiene. Gracias a Jesús por este excelente trabajo. Jesús indica que: «Donde el alma ignora es un poemario cuyas nobles intenciones y novedades formales satisfacen las expectativas generadas. [ El autor] nos brinda un ejercicio introspectivo profundo y trascendente, resultado de una visión compleja de la experiencia humana, descrita desde la incertidumbre y encaminada hacia la esperanza.«
En este apartado final quiero agradecer a Isabel Marina por ser una excelente anfitriona y a la Asociación CultuRias, en especial a su director Julio Garrido, por acoger este proyecto. Gracia a la veintena de personas que estuvieron presentes en una tarde donde había otros actos culturas muy atractivos en Avilés.

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