La acogida de unas variaciones al piano, interpretadas por Pedro Monty, antes de comenzar el evento hicieron que el Salón de Actos de la RUCAB cambiara su paisaje interior. En el fondo del escenario una gran pantalla mostraba el título de un libro «Solo inclasificable» de Efi Cubero.

Mientras sonaba el piano llegó Efi, nuestra querida y esperada autora, llenando el espacio de saludos y risas. La noche comenzaba a ser mágica. Ya lo había sido momento a antes en un petit comité con los tertulianos de Página 72 que, junto con la Fundación CB, eran los anfitriones de nuestra autora..

El acto comenzó con unas palabras llenas de cariño de Antonio Castro. Este hizo un recorrido maravilloso por la biografía de Efi Cubero. Y en medio de su discurso subrayó a nuestra invitada: «Querida Efi en otros lugares habrás tenido multitudes arropándote pero más cariño que aquí creo que no». Al finalizar, Antonio invitó a subir a Rodrigo, mi hijo, que con la timidez de un crío de ocho año le entregó un ramo de flores. Otro gesto lleno de ternura que emocionaron a Efi.

A partir de aquí, Monty y su piano se hicieron presentes con unas maravillosas variaciones. (Habrá que hacer un álbum recopilando todas esta música, ya interpretada en otras presentaciones.)

Y comenzó el diálogo. Por mi parte no más de ocho minutos haciendo una breve exégesis de la obra»Solo inclasificable«, que en otro apartado colocaré.

A mi breve discurso le siguieron unas cuestiones a las que Efi fue respondiendo con maestría. Hubo mucha verdad en sus respuestas y emocionaron quedando sentados a algunos no lectores de poesía. Fue un lujo tener a nuestra poeta hablando con esa condición del extraño y la naturalidad propia de los sabios. Su buen decir lo cotejó algunos poemas escogidos de Solo inclasificable que nos conmovieron. Maravillo y único este acto. Siento que algunas personas, que no pudieron estar, se lo perdieran.

La presentación finalizó con el recital de cinco poemas escogidos del libro. Las voces fueron la de dos maravillosas mujeres, Maribel Bazaga y M.Elena García. De fondo, interpretaciones de Pedro Monty al piano. Gran maestría la de Monty que fue capaz de argumentar con su música cada uno de los capítulos del libro que iban apareciendo en la pantalla: acordes, contrapunto, alegro,andante y adagio. Al mismo tiempo que se iba recitando sobre la gran pantalla se iban deslizando fotos que argumentaban los versos. La combinación música y verso resultó tan extraordinariamente mágica que Efi se emocionó. Este era nuestro regalo.

Terminamos en la cafetería de la residencia cenando y compartiendo experiencias.

Quiero una vez más , agradecer a Pedro Monty, Maribel Bazaga y Elena García su disponibilidad y su tiempo.

Vaya también, desde aquí, las gracias a cada una de las personas que hicieron posible el acto, en especial a José Luis (Lewis) que mantuvo el sonido y la iluminación con excelencia.

Gracias Efi, llenaste de versos nuestro paisaje interior y provocaste, como buena poeta incordiadora , que hiciéramos silencio para seguir contemplando como el amor y el dolor -partes de la misma moneda- nos salvan y nos hacen crecer. Gracias.

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