Quiero agradecer a Alonso de Molina la entrevista que me ha hecho para su magnífica revista De sur a sur en el numero 16, páginas 41 a 48. Es una charla distendida en la que se me pregunta por todo lo que se supone es el contexto de un escritor. Antes del grueso de preguntas me invitó a que me expresara sobre el hecho de escribir y respondí así:

Cada día aprendo a mirar y a guardar silencio. El verso, si surge, está cargado de emoción, solemne emoción, por la palabra que expresa lo más íntimo. Podar es lo que sigue en un intento de ir a lo esencial de aquello que me movió por dentro. La luz, las formas curiosas de la naturaleza, el color de la tarde, el paso del tiempo durante el día, son los elementos que más me impactan y a los que escucho de manera atenta. Me inquieta el cómo expresar, con pocas palabras, aquello que me emocionó. Me tranquiliza dejar reposar las imágenes que me motivan a escribir. El silencio me ayuda a dejar que brote la expresión clara que, en principio, llegó confusa. Escribir es para mí dejarme seducir por la palabra.

Después vinieron diecinueve preguntas a las que respondí. Aquí dejo constancia de algunas de ellas:

¿Desde cuándo tu afición, vocación por escribir y más concretamente por escribir poesía? ¿Qué referentes tienes si es que los tienes, tus primeras lecturas, si en tu familia hay o ha habido poetas, en tus círculos?
Comencé a escribir con trece años para un concurso que organizaba Coca-Cola a nivel nacional. Pasé las fases local y provincial. Esto me animó ms tarde a escribir poemas. Mis primeras lecturas fueron Miguel Hernández, Antonio Machado y Bécquer.

Tu secreto mejor guardado ¿Cómo es tu proceso al escribir? ¿Cómo haces? ¿Qué cosas remueves hasta concretar un poema? ¿Cuál es la arquitectura que haces prevalecer en el poema, cómo los construyes para que versos, ritmos, espacios en blanco se articulen y consigan llegar al lector?
Me gusta anotar la primera impresión y dejarla guardada. Retomarla después y podar, quitar especialmente adjetivaciones o asonancias ripiosas. Procuro que el silencio sea la mejor actitud en todo el proceso. Más que escribir prefiero leer, leer y ver como otros abordan los temas que me inquietan.

Algunos poetas, incluso de cierta relevancia, aducen que “La poesía no sirve para nada, pero es indispensable”. Otros en cambio, sugieren, tal como lo expresa la conocida poeta americana Sharon Olds, que el poema, la poesía en general, debe ser útil. ¿Por qué leer poesía, qué aporta, por qué es bueno leer poesía?
El mirar con sentido utilitarista la lírica me parece atroz, es como confundir el hacer el amor con fornicar. La poesía es solo emoción que no siempre se ve y que permanece oculta para quienes quieren un efecto inmediato. Importa releer los versos de forma contenida y nunca de manera lineal como el que lee el anuncio de un supermercado.

¿Crees que el libro digital acabará con el libro de papel?
—No. El papel seguirá funcionando. La era de Marconi puede ir en paralelo con la de Gutenberg.

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