LA OBRA. SUs EDICIONes

En el mes de julio del año pasado (2020) mi amiga, la poeta Maribel Tena[1], me envío su último libro ESTADO DE ALARMA. Un libro escrito durante los cuarenta y tres días del confinamiento a causa de la pandemia del Covid-19.

Cuando recibí el libro me sorprendió la forma que tenía el envoltorio del mismo, una vez que abrí el paquete de correos. Un papel de seda azul envolvía la obra, atada a su vez con una rafia crema y una etiqueta donde decía TINO, mi nombre con el que mis compañeros de instituto y alumnos me conocen. Al deshacer el precioso embalaje descubrí con asombro que era un libro de artista, un libro del que solo existen unos pocos originales y donde lo artesanal del continente forma parte también del contenido. Me emocionó, además, la cariñosa dedicatoria:

Para Tino, que sé que cree en el poder de dos corazones tocándose. Gracias de (dibujo de un corazón). [ la firma de Maribel]. Toledo, julio´20

Las hojas del libro estaban cogidas con dos argollas de encuadernar. Cada una de ellas estaban escritas en la derecha y en el reverso, la página izquierda, unas fotos. Estas – a modo de ilustración- colocadas (no de forma aleatoria) en diferentes ángulos de las páginas sin paginar. La sorpresa iba en aumento.  A medida que hojeaba la obra sentía el agradable olor de un perfume que iba complementando todo el universo sensual que Maribel me había enviado. Comprobé que en la página final había un bolsillo de papel con dos tiras de cartón perfumado que decía: Papier d´Armenie[2].

El libro de artista que tenía entre mis manos era el 50 de 43 + 66 de una primera edición “y un sinfín de posibilidades para el Amor”. Este era un libro no venal, que no estaba en venta, y que, por tanto -Maribel me indicó- el dinero que yo estimara lo podía donar a una ONG o Fundación Solidaria. Con este gesto las emociones no solo la provocaban los sentidos, al oler, ver o tocar cada página del libro, sino que estas se extendían a la generosidad, una actitud poco empleada en este mundo de competidores.

Hace unos días he visto que el poemario se ha transformado en una edición digital a través de Abismos del Suroeste, [ahora paginada]. Desde la plataforma de esta editorial la obra se puede bajar gratuitamente. Maribel, [una mujer auténtica, gran poeta, extraordinaria amiga y compañera,] volvía a mostrar-sin ser rousseauniana[3]– que vale la pena creer en el ser humano. No estaría mal que, siguiendo la propuesta inicial de nuestra autora, los lectores -saliendo de nuestro estado de confort- nos planteáramos donar el valor estimado del libro a una causa solidaria.

Aquí, en la Editorial A.S. el libro hace el número diecisiete [17], entrando a formar parte de un magnífico elenco de autores y autoras, muchos de ellos conocidos. Con Maribel Tena García la nómina de escritores de Abismos del Suroeste adquiere un gran valor literario, y -especialmente- humano.

EL CONTENIDO

Con ocasión de esta nueva publicación de forma digital en Abismos del Suroeste, vuelvo a reseñar el libro[4] deteniéndome con más profundidad en algunos aspectos que considero importantes. El contenido de la obra es muy especial.

En las paginas de la nueva edición [antes sin paginar][5] los poemas, a modo de prosa poética, se suceden con títulos extraídos de las palabras o de las letras que conforman el titulo capital, ESTADO DE ALARMA. Así lo comenta, nuestra poeta, en la nota de autor en la nueva edición de A.S.. Jugaba con las letras contenidas en “Estado de alarma”, como una gigantesca
metáfora para descubrir cuánto cabía en una realidad tan estrecha e incierta.
Maribel Tena lo expresa también en el libro: “señalemos con el dedo la médula de las palabras”, el SEMA[6]. “Tendamos puentes de un centro a otro parta nombrar lo invisible que nos sostiene”[7]. Hay cuarenta y tres poemas correspondientes a los cuarenta y tres días del confinamiento.

El frontispicio del libro se abre con una sentida y entrañable dedicatoria a su familia y a Jesús. A esta le sigue una página con las citas de dos autores, como Begoña Abad[8] y Gsús Bonilla[9]. Con ellas Maribel Tena parece marcar la intencionalidad del libro que no es otra que la de mostrar “la cosecha” de todos los días y “tardes de agua estancada”.

Las páginas de la obra muestran la sucesión de los días. Y en ese suceder es el ESTADO DE ALMA[10]el que aparece. Sí, de ALMA porque es el espíritu- en este estado particular del confinamiento- el que puede apreciar la solemnidad de las acciones como fruto del vivir despacio, con lentitud. “Hacía tiempo que no me duchaba tan lentamente…-dice nuestra poeta- //He comido muy despacio…” Es el momento de sentir todo, como una realidad que te abraza, a la que no se llega, sino que te viene [ como un regalo]. “Por fin ha llovido y el campo ha venido a nosotros.” Es el eikon perfecto, casi místico donde el ser humano se siente protegido. Veo este cielo y tengo techo[11]. Es el sentimiento de ser TAL[12] cual nos descubrimos, “que no somos la medida de todas las cosas” superando la actitud sofista[13] de algunos. Importa mirar los gestos sencillos del ser humano para universalizarlos configurando un nuevo currículum vitae. Yo añadiría el amor (de mi tía de 77 años) con que la he visto tender la ropa y cocinar…Así, es el ALMA[14] repleta de gestos sencillos la que conforman su haber curricular: He cortado uva. He sembrado maíz. / He cogido algodón…cuidados animales. / Todo lo que me caía, porque todo era poco.

            A pesar de todo, el libro pone de relieve las complicaciones que el confinamiento provocó [y sigue provocando]. La situación, fuera de lo acostumbrado, empujaba a gritar hasta decir: [ESTO ARMA][15]. Armarse de los medios más inmediatos, entre otros, internet. Maribel, como profesora de bachillerato, sabe que este momento marcó una inflexión al emplear prioritariamente las [plataformas] atraves de las que, en estado de alarma, se establecían las comunicaciones. El face a face con las personas empezaron a darse con una pantalla al medio comprobando que no hay prodigio del tacto, pero sí multitud de usuarios: “hay 21588 conectados”. Así es, la realidad presencial se reducía a la visión informática. Terrible, la bondad del mirar se filtraba por la piel-pantalla de los ordenadores, tabletas, teléfonos. De esta manera, el DERMA[16] [ δέρμα] humano quedaba lejos del tacto, “debíamos aprender a tocar, mirar o decir desde el cuidado” …Ahora, las manos, tan hábiles aprendiendo el idioma del tacto. Y ante tanta limitación permanecía el ARMA[17] del dolor aceptado, ese dolor aplazado que recorrerá las calles reclamando su cauce de silencio…/ Por ahora lo contenemos en un pozo en el que flotan unos cuantos ojalás. / Hay días que ese pozo está medio seco. / Son los días que nos recuerdan que nos debemos tocar. Llegado a este punto de la reflexión, Maribel como una Antígona, reclama “poder tocar lo que se muere[18]. Lo vivo late solo.

Es el [ESTADO] de este o cualquier con-finamiento el que limita y pone fronteras al contacto, al encuentro con los otros. Esto hace preguntarse por una posible revisión de lo que hemos venido haciendo. Por esto mismo, nuestra autora nos conduce en este libro al fondo de lo más sencillo hasta descubrir “una rama brotando inesperadamente del tiesto que dimos por perdido[19]. Este sentimiento no evita la catarsis interna que empuja al revulsivo purificador de una TALA[20] de las «seguridades» propias. Podar duele: ¿Cuántas ramas tienen que quebrarse todavía para que de mirar el tímido brote?[21] La actitud catártica lleva no solo a talar para crecer sino también a quemarse, como una TEA[22], mientras una cuerda fina me mantiene atada a lo urgente y sus minucias/…Seca de belleza prendo rápido y ardo.[23] Sin embargo, y a pesar de interiorizar este ESTADO DE ALARMA, es difícil cambiar la mentalidad. Todo parece improvisado y no hay vuelta atrás. Por esto,Maribel Tena nos invita, más que a un “harakiri”, a entregarnos a la DOMA[24] a domar “el caballo encabritado de la realidad. Por ello, dice, démosle lo único que tenemos realmente para ofrecerle: nuestra atención, nuestro miedo y una misteriosa disposición al milagro[25].

Los cuarenta y tres días aparecen en la obra con la significación solemne de la espera[26] ,como la de Penélope -mirando el horizonte mientras aguarda  a Ulises- entregada al [TELAR],  a ese coser apenas hilvanado. Sí, en la sucesión de los días nuestra poeta sabe que se trata de enhebrar, enhebrar un brazo con otro…/ No volver a remendar el remiendo y empezar de cero el telar…” Y así, en este estado de espera, de quietud todo recobra su ser, la naturaleza [ES][27], porque todo crece si lo dejas aquietarse…//Quizás lo sabio sea este dejar ser. Porque los días, dice Maribel, son como una lavadora machacona…limpiando adverbios, donde fuera y dentro se confunden nos mantiene en un ESTAR[28] permanente: “nunca hemos [ESTADO] más fuera de casa ni más dentro de nosotros. Las palabras son así: se vuelven irreconciliables para que nos re-conozcamos[29]. Es probable que cuando salgamos -dice Maribel – poblaremos las calles de ganas, libando ruidosamente[30]. Y será la templanza la que nos mantenga erguidos. SERÁ[31] así y la memoria nos inundará de una luz que se entrega, de esperanza sembrada en la incertidumbre.

Nuestra poeta apunta en este libro al hecho de haber colocado una ALARMA[32], descubriendonos lo que nos mantiene unidos y hace del bloque una sola casa, del barrio una sola casa, pueblo una sola casa…Sí, UNA SOLA CASA de donde rebosa un único corazón en llamas[33]. Cuánta bondad en estas expresiones anafórica que cautivan por necesaria. Así es, con este sentido generoso de positivar la situación Maribel Tena señala el valor de   la paciencia para así enfrentarnos con este SOLAR[34] que habitamos donde “hemos sido abandonados por todos los dioses/ a ese lugar en el que “vagamos erráticos saltando de una jornada a la siguiente…/Los días se pegan unos a otros como finísimas capas de un hojaldre[35]. Estoy lista-dice nuestra poeta– para [el] abandono. // Acepto el SOL[36] inevitable que luce al fondo de mi boca.[37]

A la vista de los rasgos que entresaco de la obra descubro la madurez de una escritora, Maribel Tena García, que con este ESTADO DE ALARMA nos ha colocado a los lectores de estas páginas más allá de una bitácora que cuenta y describe los días del confinamiento. Este libro, tiene el peso específico de dos componentes muy atrevidos: el ético, más allá del fácil consejo; y el literario, por encima de un lirismo al uso.

Me resta agradecer a nuestra poeta su siempre disposición a escribir desde la verdad y a la editorial Abismos del Suroeste por la generosidad de ofrecernos esta obra.

Para descargarte el libro pincha en este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1nCSTqM_VYAZmKpkQh7cmD5GFVMuGoTIg/view?fbclid=IwAR0mr9NjH7gt0YmgntRdVcKRTztJBQEqWk0HJX3LRPq9tso-MdBNmsEZ5bw


[1] Las otras obras de Maribel son Mujer fractal (Origami, 2012); Como suceden los árboles (La Penúltima Editorial, 2016)
[2] El papel de Armenia representa todo un estilo de vida y de buen gusto y se fundamenta en solidos valores de higiene y de ecologa. Este papel representa desde hace 130 años el respeto por las tradiciones. La historia de este papel se remonta al siglo XIX al viaje que hizo por Armenia,Auguste Ponsot (diplomático francés).
[3] Rousseau mantenía que el hombre es bueno por naturaleza.
[4] Publicada una reseña en www.faustinolobato.com, el 17/07/2020 a las 09:44
[5] En la primera edición libro de artista no se paginaba sólo se estaban los días, a modo de diario. En la nueva edición de Abismos del Suroeste, como es propio, la obra está paginada.
[6] Día 22. Abismos del Suroeste, pág. 51.
[7] Ídem.
[8] Poeta burgalesa afincada en Logroño. Una poeta que defiende su profesión de portera, como ella dice “abridora humilde de puertas y de almas”. Participante activa en los encuentros poeticos de Voces del Extremo en Moguer. El ultimo de sus libros El lenguaje de las ballenas. 
[9] Poeta extremeño (Don Benito), considerado dentro de la poesía de la conciencia crítica. Actualmente coordina POéTIKAS, en la librería La esquina del zorro de Vallecas (Madrid).
[10] Día 1.Abismos del Suroeste, pág.9.
[11] idem
[12] Día 16. Abismos del Suroeste, pág.39.
[13] El sofista Protagoras coloca al ser humano como la norma de lo que es verdad para sí mismo.
[14] Día 28. Abismos del Suroeste, pág 63.
[15] Día 2. Abismos del Suroeste, pág 11.
[16] Piel.
[17] Día 29. Abismos del Suroeste, pág 65.
[18] ídem
[19] Día 3. Abismos del Suroeste, pág 13.
[20] Día 19. Abismos del Suroeste, pág 45.
[21] Ídem.
[22] Día 37. Abismos del Suroeste, pág 81.
23. Ídem
[24] Día 38. Abismos del Suroeste, pág 83.
[25] ídem
[26] Día 4. Abismos del Suroeste, pág 15.
[27] Día 5. Abismos del Suroeste, pág 17.
[28] Día 8. Abismos del Suroeste, pág 23.
[29] Ídem.
[30] Día 17. Abismos del Suroeste, pág 41.
[31] Día 43.Abismos del Suroeste, pág 93.
[32] Día 6. Abismos del Suroeste, pág 19.
[33] Ídem.
[34] Día 20. Abismos del Suroeste, pág 47.
[35] ídem
[36] Día 21. Abismos del Suroeste, pág 49.
[37] ídem

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