Hace años, de aquellos del siglo pasado, cuando vivía en Louvain-la-neuve ( Bélgica), conocí a Ernesto de Cardenal. Fue a dar una conferencia sobre la Teología de la liberación, Invitado por el departamento de sociología del que era director Monsieur Houtard.

Lo conocí en casa de éste, de René Houtard.
El encuentro con él fue extraordinario, como extraordinarias son las personas sencillas. De mirada profunda, con un sesgo de dolor. Las miradas, las suyas, eran magnéticas.

Hablamos, entre otros asuntos, del revuelo que habían provocado los gestos de Juan Pablo II hacia él cuando lo recibió en el aeropuerto de Managua. Ernesto le quitó importancia porque, en ese momento, había cosas más importantes en las que pensar.

Qué interesante Ernesto de Cardenal…D.E.P.

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