Otra magnífica entrega de este Proyecto Editorial se deja sentir en medio de este septiembre revuelto y a punto de desaparecer con un otoño apuntado y con la pandemia haciendo de las suyas. Este número 6 de Abismos del Suroeste, NOTAS PARA MARTILLO, nos llega desde el Caribe, desde la Habana (Cuba), de la mano de un joven escritor, Noel Alonso Ginoris.

EL POETA:

Noel Alonso Ginoris (Cárdenas 1995), ha publicado traducciones y libros de poesía siempre fuera de Cuba.

Independientemente de todo esto, que no es más que un sencillo apunte de su quehacer, hay que valorar su persona, al poeta que vive a fondo y se transforma en lo que escribe; un ser tremendamente humano que transmite compromiso, luz.

Mejor que mi valoración, siempre subjetiva, está la realidad del poeta y de su obra a la que invito a leer. NOTAS PARA MARTILLO es una pequeña parte de lo que escribe y que gracias a Abismos del Suroeste podemos disfrutar.

EL TÍTULO:

El título parece remitirnos a una realidad aparentemente criptica o confusa, pero es todo lo contrario. NOTAS PARA MARTILLO es un canto doliente de quien sufre desde el dolor de todos. No es tanto una poética social, que también lo es, sino una poética de la conciencia y del silencio.

EL MENSAJE:

Es un poema único dividido en doce (XII) tramos versales donde las notas para un no-instrumento musical provocan unas sincronías que emocionan. En este escrito se da una visión rica de imágenes que en poco espacio dice más de lo que escribe. Importa al leer este poema no ir rápido y apreciar hasta los silencios versales.

El poema, en sus doce tramos, balbucea con estrofas de uno o dos versos e incluso de tres aquello que preocupa al sujeto lirico-social. Recorriendo desde el tramo I hasta el XI/ XII parece tener la huella del análisis marxista de observar la realidad para analizarla y actuar en consecuencia. Esto no es extraño para nadie que haya vivido en un mundo donde el sistema comunista lo impregna todo. Noel Alonso es hábil en su poética y se convierte en voz (profética) de denuncia, en conciencia de un pueblo dolido.

EL CONTENIDO:

Paso a paso, tramo a tramo, NOTAS PARA MARTILLO me llama la atención con su imaginario social y me conmueve más allá de la banalidad de un lirismo estéril. El contenido de esta obra hace patente a quien no se resigna, y reitero, se duele en y del otro,; a un sujeto que toma conciencia, a veces en silencio y por encima de héroes y dioses, de la comunidad donde vive.

Del que no se resigna:

Tomo tres tramos, el I y el XI/ XII, para indicar como el sujeto lírico pasa de un soportar el martillo y sus martillazos (poder) a ser mártir que pasa y ve, que ama y se va, que aprieta y traga, que hace silencio, convirtiéndose él mismo en martillo con su lengua (crítico), con sus versos. Así, el inicio (I) (introducción a la realidad) se resuelve en los tramos XI/ XII, del final.  Será la imagen del telón la que une estos tramos. En el tramo I se mantiene suspendido el telón, el de un escenario-mundo-isla, sobre los nombres donde el yo lírico- nombre oculto, disimulado, muestra el vacío de la patria. En el tramo XII el sujeto lírico-social, camina al revés, con las manosmartilladas” hasta caer al espacio “menos político de una plaza”, es cuando se baja el telón, y el yo lirico nota que de su vientre caen martillos”, (¿el sufrimiento?), un momento en el que “le nacen martillos en la lengua. El martillado, el adoctrinado por un sistema, se siente martillo, con actitud crítica como una manera de crecer en humanidad.

Del que se duele en y del otro:

En el centro del poema, en el tramo VIII, se hablará de la realidad de abandono. Este se abre con una cita bíblica (Mateo, 27, 46), en latín: “Dios mío, Dios mío porque me has abandonado” en el que Jesús -en el paroxismo del dolor- cita los primeros versos del salmo 22,1. Una cita que se ha convertido, más allá de una condición religiosa, en el paradigma de lo doliente y el abandono, en el grado máximo del desgarro, la impotencia y la fragilidad. Esto le sirvió a Nietzche para hacer su crítica al cristianismo hablando de la moral de esclavos, y que a nuestro poeta le sirve para apuntalar la ética de lo doliente, la del sujeto lírico que se duele del dolor de los otros. Es en este tramo donde aparece Zalatta, el mar dicho en griego. Porque es real que el mar envuelve la isla y afirma la figura del abandono; este mar es el monstruo, el espacio para el bote (salvavidas), donde “nos ahogamos” por donde se huye de lo viejo de lo oxidado.

  • De la conciencia y el silencio:

Los otros tramos van denotando elementos esenciales de la vida en la polis (ciudad), en la Republica, recurriendo a imágenes reales como metáforas: Plaza, trapo nacional(bandera), estrella, donde la acción del martillo (poder) está patente. Así, la Plaza (II), la de la Habana, una de las más grandes del mundo que en esta ficción poética se convierte en el lugar donde se aclama a las mil cabezas de hierro, donde se armó (se construyó) el ultimo martillo (símbolo de la fuerza y del poder). En esta plaza que se llama miles de cabezas juntas es donde la voz del poeta aconseja “no sembrar la cabeza de un martillo” (III), donde se huele a oxido, golpes de óxido, de lo viejo y caduco. Aquí, el poeta recurre al gerundio de martillar, martillando, haciendo de este gesto de poder (violencia) un acto permanente que sofoca, que asfixia o que despierta.  

La conciencia del pueblo se levanta en estos versos, con la voz del poeta que aprovecha los símbolos patrios para denunciar el poder, la fuerza del poder, como martillo que martillea, que da martillazos, que va martillando. Y junto a esta poética de la conciencia, que magistralmente desarrolla nuestro poeta, se encuentra la del silencio, en ese deslizar los versos de una sola palabra o en los saltos versales.

Es en la plaza donde ondea el trapo nacional (bandera) que nace del dolor. Y en la bandera una estrella (la masónica) (IV/ VII) que indica la perfección   y que el sujeto lírico apunta que es para el silencio y la condena; una bandera que llama, que dice, que brilla, que está en la boca del poeta, y en su vientre: “Tengo una estrella en mi vientre” (V) dice, como el que está embarazado.

De los héroes y los dioses:

En esta cosmovisión del poder, del martillazo, del martillear, se nombra a dos grandes personajes: Nemrod, el héroe bíblico, nieto de Noé, que se salta la costumbre, que rompe los martillos, los entierra (entierra la violencia) es en el contexto de este tramo (VI) donde el poeta subraya “tengo la lengua del otro (acrítico), tengo el cerebro del tamaño de una isla (aislado).

Junto a esta figura del deseo, en el siguiente tramo (VII) aparece José Martí, el héroe nacional que se eleva en medio de la gran plaza de La Habana. A este el yo lírico le pregunta (no le cuestiona): “quién te hizo martillo; quién héroe; quién fuego. Los dos son hombres sombras (Ceiba).

El poeta juega con el imaginario de estos personajes para denotar una situación confusa, indeterminada. Y en estos tramos- aparentemente politizados- aparece lo universal, el atrevimiento de hacer crítica para crecer y salir de lo ideal hecho costumbre, para salir de lo acostumbrado que se oxida. Evitemos oxidar los nervios- como dice el poema porque así no se progresa.

Y en este querer salir de lo oxidado se invoca de forma natural a los dioses de la religión Yoruba (VII), a Ellegúa para que abra la roca de los sacrificios y allane el camino; a Olókum, del mar terrible, para que arranca el pecho. Con esta invocación se afirman los deseos del pueblo llano, salir del sufrimiento. 

De la comunidad, del pueblo

Este martillo que rompe el yugo del tiempo, en medio de la comunidad. Una comunidad representada por las hormigas (IX) que el poeta tiene en su boca, en las manos, desplazando lo violento, los martillos.   Ante este trabajo de la comunidad el martillo cae, el poder cede y desvela lo que hay detrás de un sueño, de una promesa. De esta manera el sujeto lirico deletrea la realidad del  mar ti llo, mientras surgen las dudas en la noche y las certezas al amanecer. Conmueven estos versos donde la voz de voces (el poeta) se alzan para despertar conciencias.

PUNTO Y FINAL

Es posible que desde esta orilla de los hartos no comprendamos la situación de los que viven bloqueados, castigados, por políticas extrañas y egoístas. Por esto mismo, es probable que algunos no lean este poema por evitar el escozor que provoca lo políticamente incorrecto y por este mismo motivo otros lo relean, como es mi caso.

Agradezco al Proyecto Editorial Abismos del Suroeste el haberme acercado a la obra y a la persona de este joven poeta, un gran poeta, lleno de humanidad:  Noel Alonso Ginoris. Él con estos versos de NOTAS PARA MARTILLO, nos transmite que solo el que sabe aceptar el dolor ama de verdad.  Gracias poeta porque estos versos empujan a la esperanza de pensar que es posible cambiar la lengua trabada por un fino martillo, y ser crítico, mártir/ martillando/ palabras nuevas.

Pincha aquí para ver el poema:

https://drive.google.com/file/d/1BIrdgJgqttD387Fg3rQFOWZSl7x2KJ6H/view?fbclid=IwAR0d-yRRToKJ2SGAcMEFdQty53X1VKUn3JS6b1re5HAvfpzxWe3zpnZ0FAQ

Déjanos un comentario 2 Comments

  • santiago méndez dice:

    Nadie, creo, podrá ahondar más certeramente en este poema, valiente y hermoso de lo que acabas de hacerlo, Faustino Lobato

  • Faustino Lobato dice:

    Gracias Santiago, la obra y el autor lo merecían. Me alegro haber contribuido con esta aportación mía un poco al magnífico trabajo que hacéis en este Proyecto Abismos del Suroeste.

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