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Eugenio Sánchez Salina ( Murcia 1980), escritor que admiro y aprecio, ha hecho una lectura atenta y detallada de «En el alfabeto del tiempo » (Olélibros).

Esta es la nota de reseña que me envía y que agradezco enormemente. Eugenio es uno de los escritores que ha llegado a las tripas esenciales del libro dando unas claves, muy lúcidas, para su lectura.

«Hola Faustino:

Ya he terminado la lectura de «En el alfabeto del tiempo». Me ha encantado. Hay mucha verdad en él. Filosofía (en mayúsculas) y poesía (también en mayúsculas) caminan de la mano. Muy pocas veces he visto a alguien que haga eso bien. Tú lo consigues.

Habría que destacar muchas cosas. Muchísimas. Yo lo haré con algunas. Tú ya eres un autor consagrado y de poco puede servirte lo que yo diga.

Lo de ir desovillando, escarmenando la lana de los textos introductorios, es un gran recurso. Desligado en partes se resignifica y dialoga con el poema contiguo. Es genial eso.

¿Qué más destacar?
El decir descarnado, desnudo, la verdad deletreada despacio, al modo de los llamados poetas confesionales norteamericanos que tanto me gustan.
-… El adolorido decir.
-La intertextualidad y la intra-textualidad.

La estructura trabajadísima: el libro es un artefacto de relojería. Todo pesado y medido. Es tan contundente: tan complejo: tan contundentemente compacto que admite una lectura como si se tratase en realidad de un sólo poema.
Esas tabulaciones un poco más a la derecha de parte del poema en algunos poemas. se recurso que hace que en un m ismo poema haya dos poemas que dialogan, y a la vez son uno. Increíble. ¡Qué recurso!
Esa tanta continuidad que casi obliga a leerlo del tirón y, por tanto, a regresar y releerlo. (También lo he escuchado por el QR Lo que arroja más luz y comprensión).
-La metapoesía y lo metapoético. El dolor del silencio.
-Cuando terminas un poema con la palabra sueños y, empiezas el paratexto con sueños.
Los textos al comienzo de las secciones que me recuerdan a «La vita nuova» de Dante.
-La impecable lectura esclarecedora: he de insistir en ello.

-Ese soneto cuya forma (monorrimo en sus cuartetos) va totalmente acorde con el fondo. Ese soneto que a mí me parece una viga maestra del libro, un pilar maestro, pues qué es un soneto sino un kairós detenido y eterno (valga el oxímoron en este caso).

En suma, ver a un hombre luchando cara a cara contra el tiempo, mirándolo a los ojos, venciéndolo muchas veces, porque sólo caben victorias parciales contra él. La victoria del ser-ahí. El dasein. La asunción de la posibilidad de todas las posibilidades y, por consiguiente, la vida auténtica.

Un gustazo leerlo. Muchísimas gracias

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