El martes 19 de mayo DONDE EL ALMA IGNORA se presentó en Almendralejo (Badajoz). Es la ciudad que me vio nacer y crecer. Fue una tarde cargada de emociones y de sorpresas. Para mí un regalo estar invitado por dos grupos importantes de la ciudad: La Asociación Ventana Literaria, que alberga a escritores y escritoras de la ciudad y el Club de Lectura. La artífice de este encuentro fue Loli Galeano, apoyada por Rosa Zamoro y Francisco Javier Silva.
El lugar del evento fue en la Biblioteca Municipal «Marcos Suarez Murillo¨. dentro del Centro Cultural San Antonio. Este es un antiguo conventual de franciscanos del siglo XVII.


La presentación y coordinación del acto estuvo a cargo de Loli Galeano. Esta hizo una semblanza de mi obra así como una breve reseña del libro.




Después que Loli hablara y darle las gracias por sus palabras, me dirigí a las cuarenta y tres personas que asistieron a la presentación.
Comencé leyendo los últimos párrafos del prologo que preparé para la revista anual La metáfora de la Asociación La Ventana Literaria, para contextualizar mi persona en esta ciudad e indicar la emoción que suponía estar en estos momentos celebrando este acto:

«De esta ciudad que me vio nacer no puedo olvidar, aunque quisiera, el agrio olor de las bodegas durante la vendimia de muchos otoños; ni el frio seco del invierno aliviado por el calor de un brasero de picón, antes de que las estufas tomaran su lugar. No, no puedo borrar de la memoria la visión del color blanco y amarillo de las piedras de San Marco en cada primavera. Todavía está, como un sello en mi piel, el tacto húmedo de las paredes recién encaladas de la casa de mis padres preludiando las fiestas;…[no puedo olvidar] las raíces de mi sentir y de mi hablar que se gestaron en estos espacios. Porque aquí, en este pueblo, musité las primeras palabras y esbocé mis primeros escritos. Cómo soslayar que fue en Almendralejo donde, por primera vez, leí a Miguel Hernández y a Machado. La biblioteca del Instituto Santiago Apóstol es testigo...
Nunca se deja de pertenecer a un lugar, aunque sean otros territorios los que también te habiten.«
Volví a agradecer a los dos grupos que me habían invitado y en especial a quienes les representaban a Paco Silva y a Rosa Zamoro.

Antes de comenzar a hablar del libro DONDE EL ALMA IGNORA, quise responder a una pregunta sobre qué significa para mi la poesía. Lo hice recitando unos poemas, esos que llamo metapoesía. Con esto quise subrayar lo que para mí es la escritura, la creación.
Reproduzco aquí el poema ( del libro SIN RAZÓN PREVIA):
CÓMO escribir,
cómo saber si el poema tiene alma,
anhelo, transparencia
del amor que olvidé
en aquel jardín
al que no vuelvo.
Cómo expresar que el poema no es materia
sino reflejo de las piedras,
eco de la vida que saltó
huyendo de la violencia callejera
hasta refugiarse en el último rincón
de estas soledades.
Prendo fuego sin medir su alcance.
El poema es la memoria
que guarda la imagen de un beso
prendido a la hoguera del vacío.
Un desapasionado pensamiento
en el fondo de un cofre sin tesoros;
un saber ignorante que duele
en el rostro de los versos.
Arde la ignorancia.
El poema es la casa,
la voz que enmudeció,
la tarde que rueda en la lujuria de la luz
mezclada con la fiebre de los ruidos
y el azul de un silencio.
Es gesto
que arranca del olvido
el aire
donde sólo est
la victoria de una mirada
y mil abrazos
venciendo a la muerte.
Cómo escribir si el poema no es la luna
sino el pan que aborté
al cerrar la puerta creyendo
que el cielo no miraba.
Arde el olvido.
Todo se quema.
El poema es lo que no fui
dulzura deseada;
fuego de las llagas
que el alma avivó
mientras aguardaba;
un trazo que dibuja generoso
el vino agrio de la noche;
una palabra que encuentra
el solemne verbo del querer
preñada entre los muslos
de tu sexo.
Cómo respirar el poema
en esta mesa desnuda
donde nadie me invitó
y llueve
deshaciendo los versos
en la apatía de un ayer
que roba
el ímpetu de amar.
Arde todo.
Después de esto presenté el libro. Me centré , especialmente, en el contenido. Hablé de cómo fue el proceso creador del mismo, de cómo surgieron los capítulos segundo (SONIDO) y tercero (TEMBLOR) a partir de los materiales del primero (ÉXODO). Al tiempo que presenté el sentido de cada uno de ellos fui leyendo aquellos poemas que consideré más representativos. Intercalando en cada una de mis lecturas, intervinieron algunas escritoras de La Ventana Literaria y del Club de lectura. Estas fueron Maria Teresa Rodriguez y Rosa Vera. A estas se añadió Concha Rodriguez.
Uno de los poemas que recité con emoción fue el poema 36 (segundo capítulo SONIDOS). Este trata sobre la casa de mis padres. Está dedicado a mis hermanos, en ese momento, presentes en el acto.
36
Hoy me han dicho
que la casa de mis padres,
donde crecí,
servirá para el derribo.
La casa de mis padres
todavía huele
a pan y a sonrisa,
a llanto contenido,
a esperanza,
a miradas y a silencios.
¿Quién sofocará este olor?
La casa de mis padres
está cerrada
pero no vacía
de amores vividos,
de abrazos
y sencillas palabras.
¿Cómo apagar tanto fuego?
La casa de mis padres tiene
la sombra de la pérdida
y la alegría del encuentro;
la sentencia del estorbo,
el peso del desahucio,
los días contados para el derribo.
¿Quién levantará la pala del arrastre?
La casa de mis padres
desde donde miraba
la lluvia del otoño
y sentía el vértigo
de la gente, su indiscreto
hablar transeúnte.
¿Cómo acallar el recuerdo?
La casa de mis padres,
el espacio
donde escribí Las siete vidas del gato
y soñé futuros inciertos.
Refugio
de males.
¿Quién borrará la huella del verso?
La casa de mis padres
es un poema,
unos versos que amortiguan
la tristeza de saberme
morir y viviendo.
La casa de mis padres.
(A Alejandro, Marifeli y Toni, mis hermanos)
Los asistentes estuvieron atentos con ese silencio respetuoso que transforma todo en algo mágico.

María Teresa Rodriguez, de La Ventana Literaria recitó el poema 29 (segundo capítulo, SONIDOS)
29
Hoy siento mi casa llena de nublados,
de vacíos.
Surgen voces de escondrijos extraños
que se abaten sobre mi pensamiento.
Me precipito en un abismo de emociones.
Cómo salir de este andén vacío.
Hoy no quiero escuchar el reclamo
de los otros.
Todo está lejos, todos están lejos.
La apatía asoma en esta casa,
la fragilidad desnuda las heridas.
Cómo abandonar este pecio a la
deriva.
Hoy, la casa está con las ventanas abiertas,
deambulo sin fuerzas en esta derrota
de la carne. Nada me consuela.
El absurdo se adueña de mí.
No sé dónde agarrarme.
Cómo mantener el equilibrio de
saberme.
(A Edward Calvin Kendall, por descubrir la cortisona)


Rosa Vera del Club de lectura, recitó el poema 37( del tercer capítulo TEMBLOR)
37
[allós / ἄλλος]
Cada suceso es un trazo de existencia,
una lección para recordar.
Atento al movimiento singular de cada rostro.
Nada ni nadie es anónimo,
es un camino.
El otro,
donde aprendo.
Cada presencia alimenta
las ganas de vivir. Conversar,
ser la frase que salta apretada a la imagen.
Una lucha entre ecos.
El otro,
un espejo.
El paisaje de la piel alerta
de lo humano,
dibuja la emoción entre miradas.
Importa ser, más allá de la vocal del abrazo.
El otro,
el rostro del misterio.
Un cúmulo de sueños en la frontera
del dolor.
Cuánta impotencia en la distancia
cuando el sufrimiento es de lo amado.
El otro,
lo diferente.
La soledad no es estar solo,
es albergar un silencio.
Cómo enmudecer entre paredes
el llanto de los días.
(A Alejandro Huyro, mi amigo)


Concha Rodriguez, una de las mejores dramaturgas del panorama nacional leyó el poema 47 ( tercer capítulo TEMBLOR)
47
Hay días que el otro es
la imagen de un nublado;
emociones, sin música de fondo.
El otro, alguien que está en ti
a pesar de no saber quién es;
el silencio que asusta;
el diferente que extraña.
Lo uno y lo contrario,
la paradoja.
Hay días que el otro soy yo,
sin saberlo;
la autora del libro que leo e interpreto.
El otro, la luz que deseo;
el descaro que no admito;
la existencia y las ganas de soñar.
Y el universo continúa,
un punto y seguido en mi interior,
en el norte de ti
donde duele,
donde callo.
(A Blas Muñoz, de quien aprendo)

Panorámica de los asistentes al acto.

Libros que se pusieron a la venta.

Después vinieron las firmas. Pido perdón porque aquí no pongo los nombres de las personas que aparecen en las fotos.








Foto final. De izquierda a derecha: Maria Teresa Rodriguez, Tino Lobato, Loli Galeano, Jonatan García, Rosa Zamoro.