- LA IDA
Muy temprano nos encaminamos, Ángel y un servidor, para Granada. Ángel es mi cuñado, mi hermano, que, generosamente, se ofreció a llevarme en su coche, cuando estaba preparado el viaje.
A eso de las cinco de la tarde, estábamos llegando a Sierra Nevada. Impresionante ver las lomas de la sierra llenas de nieve.



2. GRANADA
Estábamos llegando a Granada un día antes de la presentación. Después de dejar el coche a buen resguardo, nos dirigimos al Hotel Reina Cristina, cerca de la Plaza de la Trinidad.
Al entrar en el hotel, nos topamos con una fotografía de Federico García Lorca y una maquina de escribir encima de una mesa. En la máquina de escribir un folio escrito con la firma de Luis Rosales.
Quien iba a imaginar que el llamado Hotel Reina Cristina fue en su momento la casa de los Rosales donde estuvo Lorca en los últimos días de su existencia. Realmente maravilloso, vivir por dos días en un espacio que habitó a Federico. Aquí por la tarde nos hicimos unas fotos con Carmen Salas y Pedro, su marido.







Ángel y un servidor, después de descansar, nos pusimos a pasear por las calles del centro de Granada. Maravilloso. Granada es una ciudad de luz y de contrastes.







Reponer fuerzas es posible en esta ciudad.

La visita a Granada posibilitó ver a mi sobrino Joaquín y a su novia. Una instantánea en la plaza de la TRINIDAD.
3. PRESENTACIÓN EN LA PICASSO DE GRANADA
Por la mañana de este mismo día de la presentación en Granada salía el dialogo mantenido con Javier Gilabert para la revista literaria digital CULTURAMAS.



Se estableció un dialogo con los tres grandes escritores que me acompañaban: Fernando Jaén, , Javier Gilabert y Gerardo Rodríguez Salas
Javier Gilabert (JG): ¿Cómo surge este libro?
Respondo (R): En principio no había pensado en un libro porque solo tenía apuntados materiales líricos sobre una situación difícil, vivida en el hospital. La idea de un libro surgió de forma espontánea, cuando mi mirada dio el paso de la experiencia a la palabra en forma de poemas. En realidad, este es el inicio.
JG: Y la segunda: Con respecto a tu evolución poética, ¿a qué etapa pertenece este poemario?
R: Pertenece a una cuarta etapa donde la realidad se me vuelve más intensa. Por edad, cada momento lo vivo como si fuera lo último. Aprovecho cada instante. Podría decirse que es la etapa de la consciencia, donde nada se sublima y todo se relativiza. Es la etapa en la que cada momento lo siento como único, pero no absoluto.

–Fernando Jaén ( FJ) ¿De dónde surge el título?
– R: Mientras lo escribía, hice un parón largo, de meses, enfriando todo lo que había escrito. Antes de retomar lo escrito me pregunté qué era todo aquello. Entonces surgieron unos versos que luego fueron la cabecera de todo el poemario. Estos que están en la página 29:
Cuando el dolor llega, sorprende.
Asalta por los rincones de la debilidad.
Ahí, donde el alma ignora
el riesgo de amar
FJ: ¿Qué aporta cada prólogo a la lectura del poemario?
R: Una mirada diferente ante el conjunto del libro:
La del médico escritor. La tuya Fernando, que, por sensibilidad en los dos niveles, como médico de urgencias y poeta, podías aportarme una visión crítica la del otro lado de la historia que había construido.
La del paciente escritor, la de aquel, como la de Luis Oroz, que había vivido una realidad similar a la mía. Contrastar su parecer, en este lado desde el que había escrito, era muy importante para mí.
La de la lectora escritora. Y escogí la mirada de Sandra, una compañera de tertulia, muy sensible a la realidad de lo extremo. Estaba seguro que su crítica no se quedaría en una mirada lineal del texto. Como así lo hizo.
Basta observar los títulos de cada uno de los prólogos, que cada uno hizo de del libro, para apreciar esas miradas tan diferentes y complementarias:
-la de Fernando Jaén: Temblor de una historia mínima;
-la de Luis Oroz: Caminar sobre el miedo;
-la de Sandra Martínez: Lascia La spina, dijo la belleza.

Gerardo Rodríguez-Salas(GRS): ¿Cómo surge esta estructura?
R:Las anotaciones, tomadas en el teléfono móvil, con la consiguiente riña de la enfermera, las volqué en un archivo y comencé a trabajarlas. Fue aquí, con los primeros versos, donde me di cuenta que esos poemas me llevaban a elementos de lo inmediato, a la realidad más querida.
A medida que reorganizaba lo que tenía escrito iba descubriendo, como en una especie de matrioska, otras realidades que me eran muy queridas y que las había tenido ahí, sin darme cuenta de su valor. Estas realidades eran mi casa y la realidad del otro.
En el trabajo inicial me di cuenta que el sujeto lírico que surgía me empujaba a ver cómo todo se iba transformando. Los ruidos del hospital se convertían en sonidos, como los de la casa (la familia);y al mismo tiempo, emergía la imagen del otro, y esta con un cierto respeto, como un temblor.
El otro no eran solo los amigos, sino también los desconocidos. Todo esto con un sesgo ético. Es aquí, en estas primeras reflexiones, donde aparece Enmanuel Levinas. Me acordé de unas conferencias que él dio en Louvain-la-Neuve, a las que asistí, cuando estudiaba allí. El recuerdo de aquellos discursos, que para mí tuvieron mucho valor, ahora me ayudaban a descubrir al Otro de forma patente y cercana.


Javier Gilabert( JG): ÉXODO ¿Cómo fue el proceso de escritura?
R: Lento, pero sin pausas, muy reflexivo. Esto me hizo escribir sin parar, enlazando unos poemas con otros. Me explico, en este trabajo quise desarrollar algo que llamo “la técnica del verso seguido”, es decir, al igual que uno explica, después de un punto y seguido, lo que ha escrito previamente, así, en el contenido de los capítulos, los versos finales de un poema me daban pie a otro poema, explicitando mejor la reflexión precedente. El resultado final de esta forma de trabajar, provoca la sensación de estar ante un poema largo.
La complicación del proceso fue cuando retomé el poemario después de haber pasado unos meses. Me di cuenta de que todo aquello había que estructurarlo. Este proceso de reorganizar poemas, con un gran contenido de emociones y sentimientos, fue, como siempre, arduo y complejo. El trabajo de poda y corrección es inevitablemente tan necesario como costoso.
JG: ¿has cambiado en algo tu forma de escribir con respecto a otros libros tuyos?
R: Desde Rehacer el alba, mi forma de escribir ha ido cambiando. Cada libro me enfrenta a mí mismo y me lleva a lugares que no conozco. Normalmente dejo que todo fluya para luego someterlo a las podas necesarias y dejar, como arriba he comentado, la palabra desnuda para que los versos digan lo que tienen que decir sin mucha retórica. Huyo de los tópicos, de elementos consabidos, de líricas facilonas que no añaden nada. El contenido es cada vez más intimista, a veces llego a tomar posiciones muy esenciales, para algunos, ontológicas, cercanas a la búsqueda filosófica, a lo que sorprende. Intento simplificar, lo más posible, los versos. Diría que estoy en ese punto donde sobresale, toma protagonismo, la consciencia, como antes dije.
Para ver esa progresión del verso y seguido leo dos poemas, el 1 y el 2. El verso final del primero “la humanidad siempre vence” es el primer verso del poema dos: “Esta humanidad /de aparentes victorias”. Y, por otro lado, ser consciente de lo que estoy viviendo ya el poema 1 es un claro ejemplo.
[LECTURA DE POEMAS: 1,2.]La estrofa final del poema 1 dice:
Aquí no hay derrota,
solo silencio.
Intuyes que la humanidad
siempre vence
la humanidad siempre vence
2
Esta humanidad
de aparentes victorias,
llena de heridas,
eco de las derrotas;
esta humanidad
en la que estoy y vivo,
en la que me revuelvo
y no siempre acepto,
me envuelve, me asfixia,
me arropa y me desnuda.
Esta humanidad que arrastro
en el naufragio continuo
de cada día
me enamora.
(A Elena García, por su generosidad)

Gerardo Rodríguez-Salas(GRS): SONIDOS ¿Es este regreso a la realidad cuando el poeta intenta hacer memoria y encuentra la motivación para escribir este libro?
R:Tuve una urgencia, la de retomar lo escrito. La de preguntarme por muchas cuestiones de lo cotidiano. Ya en el poema 17, en uno de sus estrofas, apunto a lo que después se convertiría en un capítulo. Por esto digo:
El espíritu desea escapar a casa. /Las ausencias tienen sabor a llanto. / Deseo abrazar a mi hijo. / La carne reclama la sinfonía del tacto. / Solo la voz de los que quiero/ me alimenta en esta burbuja/ de lo agridulce.
Y al final de este mismo poema subrayo la realidad del otro:
Los otros comienzan a ser/ partes de mí, / seres desconocidos, / ahora cercanos.
GRS: ¿Es la soledad de un ingreso hospitalario un lugar fértil para la reflexión y la poesía?
R: No lo sé para los demás, para mí en este momento lo fue. Y tengo que decir que, a lo largo de mi vida, he estado en el hospital multitud de veces y nunca, como en este momento, he escrito de esta forma.
Sí es cierto que la soledad es el lugar más propicio para la reflexión para ese punto alfa donde la poesía brota. La soledad, como el espacio para que las emociones hablen.
LECTURA DE LOS POEMAS 34 y 36
34
La casa está donde soy,
en la escucha
de lo que no quiero oír y crezco;
en cada pálpito de mi voz
que responde alejando el recelo.
La casa está en mis manos
que guardan la historia
de inmensas ciudades,
en las mañanas y en las vigilias
de lunas y ruido.
La casa está en el temblor
de las miradas que toleran
y se vuelven refugio
después de la tormenta,
se incendia de porqués
y misterio.
(A Lola Núñez)
36
Hoy me han dicho
que la casa de mis padres,
donde crecí,
servirá para el derribo.
La casa de mis padres
todavía huele
a pan y a sonrisa,
a llanto contenido,
a esperanza,
a miradas y a silencios.
¿Quién sofocará este olor?
La casa de mis padres
está cerrada
pero no vacía
de amores vividos,
de abrazos
y sencillas palabras.
¿Cómo apagar tanto fuego?
La casa de mis padres tiene
la sombra de la pérdida
y la alegría del encuentro;
la sentencia del estorbo,
el peso del desahucio,
los días contados para el derribo.
¿Quién levantará la pala del arrastre?
La casa de mis padres
desde donde miraba
la lluvia del otoño
y sentía el vértigo
de la gente, su indiscreto
hablar transeúnte.
¿Cómo acallar el recuerdo?
La casa de mis padres,
el espacio
donde escribí Las siete vidas del gato
y soñé futuros inciertos.
Refugio
de males.
¿Quién borrará la huella del verso?
La casa de mis padres
es un poema,
unos versos que amortiguan
la tristeza de saberme
morir y viviendo.
La casa de mis padres.
(A Alejandro, Marifeli y Toni, mis hermanos.)

Fernando Jaén(FJ) : TEMBLOR “¿Cómo apagar el fuego de esta historia que me deja a la intemperie?
R: Pertenece al poema 10, que coloco en esta primera parte porque son las cuestiones que la situación me provocaba:
Cómo guardar la emoción…/ Cómo vivir sin que el alma exprese lo que la piel siente…/ Cómo no ceder al recuerdo…/ Cómo dejar a la deriva la belleza…la bondad/ Cómo impedir las contradicciones, …
Estas preguntas desnudan, descarnan…me mantienen en la intemperie
LECTURA DE LOS POEMAS 37 y 47
37
[allós / ἄλλος]
Cada suceso es un trazo de existencia,
una lección para recordar.
Atento al movimiento singular de cada rostro.
Nada ni nadie es anónimo,
es un camino.
El otro,
donde aprendo.
Cada presencia alimenta
las ganas de vivir. Conversar,
ser la frase que salta apretada a la imagen.
Una lucha entre ecos.
El otro,
un espejo.
El paisaje de la piel alerta
de lo humano,
dibuja la emoción entre miradas.
Importa ser, más allá de la vocal del abrazo.
El otro,
el rostro del misterio.

47
Hay días que el otro es
la imagen de un nublado;
emociones, sin música de fondo.
El otro, alguien que está en ti
a pesar de no saber quién es;
el silencio que asusta;
el diferente que extraña.
Lo uno y lo contrario,
la paradoja.
Hay días que el otro soy yo,
sin saberlo;
la autora del libro que leo e interpreto.
El otro, la luz que deseo;
el descaro que no admito;
la existencia y las ganas de soñar.
Y el universo continúa,
un punto y seguido en mi interior,
en el norte de ti
donde duele,
donde callo.
(A Blas Muñoz, de quien aprendo)
Javier Gilabert ( JG): …una gran exigencia/ atrás los sentimientos no son los mismos/ una fuerza interior. ¿En qué medida veremos en él —o no— al Faustino Lobato de tus anteriores obras?
R: La experiencia personal influye en todo lo que escribo, las emociones de lo que vivo a mi alrededor me suscita ciertamente escribir. La poesía o el ensayo es mi forma de expresarlo y compartirlo.
En cada momento ha habido algo que me ha impelido hacer esto, poner por escrito lo que me ocurría. Al principio sentía un cierto pudor, pero luego aprendí a separar el sujeto real del sujeto lírico, el ficticio. En este último fui colocando lo que sentí o lo que pretendía.
El Faustino Lobato ha estado presente en todos…con sus dudas y temores, con todo lo que le llenaba y llamaba la atención. Pocas veces, me he sentado a escribir sobre un tema. Los temas han ido surgiendo por diferentes circunstancias personales o ajenas.
En los anteriores libros, que son doce, aparece lo que soy, alguien que le gusta vivir buscando la verdad en todo. No me gusta la doblez. Alguien que quiere a su familia y a sus amigos y se compromete con ellos, con fallos y con aciertos.
Desde hace tiempo suelo poner los títulos de mis libros anteriores en los versos del libro que estoy escribiendo. Y no por estética sino por ética, porque algo de ellos permanece. Así, en el poema 12, La sorpresa de lo humano; en el 36, Las siete vidas del gato; en el 48, En el ángulo incierto del espacio; en el 52, Sin razón previa.


Gerardo Rodríguez-Sala (GRS): …el libro haya pasado de ser una mera experiencia de enfermedad, vivida por el protagonista del libro, a una experiencia interactiva… ¿Crees que has contestado a algunas preguntas en este libro?
R: No. Me las hago a mi mismo y las pongo en boca del yo lírico. Son parte de mi búsqueda. En los versos finales de cada estrofa del poema 51 está mi inquietud, a veces, una pretendida respuesta. Los versos en cursiva, entre las estrofas, dirigidas a un tú son formas de hablar de mi mismo, un escritor siempre trazando versos; dibujando, imaginando, al final de la tarde; buscando el silencio de las horas.
Leí el poema 51
Cómo mantener el pulso de la luz
en medio de las sombras.
Abrazar la vida y sus tormentas
frente a la muerte y sus presencias.
Crezco en la inquietud del no saber.
Y tú, en el trazo del verso.
Cómo sofocar el recelo ante la duda
si la confusión tiene el rostro de Adán;
apartar el lado de la sinrazón
si la locura es parte del sistema;
salir de este barrizal del diario
cuando duele tocar fondo.
Y tú, en el dibujo horizontal de la tarde.
Cómo acoger al enemigo
sin remover las vísceras más profundas;
rechazar el vacío de una sonrisa;
la torpeza de unas miradas.
El odio es la estupidez del animal herido.
La mentira no vuelve.
Y tú, en el silencio de las horas
Javier Gilabert( JG) : ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Respondí sobre la temática que actualmente me ocupa: el silencio y la soledad. En su momento, hablaré de ello.


Después de este encuentro vino las firmas. Este hecho es un encuentro con la generosidad de los asistentes. Una experiencia entrañable.

Firmando a Carmen Salas y a Pedro.

Maravilloso recuerdo una foto con, (de izquierda a derecha) Enrique Javier Noguera, Gerardo Rodríguez Salas y Fernando Jaén. Javier Gilabert hace la foto y no sale.


Al día siguiente nos encaminamos para Almería. Y en este intermedio apareció en Facebook, en el muro de mi amiga, la escritora Efi Cubero escribía una magnifica reseña, breve pero intensa , que agradecí sobremanera:
Hoy estará Faustino presentando su libro en Almería. Ayer lo hizo en Granada y hace muy poco tiempo en Badajoz. El viaje para el poeta no se detiene afortunadamente. A punto estuvo de hacerlo en un atropello fatídico y posteriores días de hospital de donde surge como punto de partida para otras reflexiones interiores el trallazo meditado y metafísico de este libro. Pese a la dureza en grises de la portada e ilustraciones del artista Juan Manuel González, que ha elegido una ética austera, la poética de Faustino Lobato es también luminosa. La luz es plenitud que responde a lo exterior, y a lo interior e ilumina los espacios de sombra y los vertederos de la angustia.
Decía Rodin que el cuerpo es una masa moldeable donde se imprimen las pasiones, y es así para este poeta que transforma la vida en poema y el poema en la vida misma puesto que vive en Poesía. Lo rebelde de su universo interior, pese a la serena tranquilidad que transmite, se proyecta en su obra con pasión y consciencia, en una yuxtaposición de elementos reales y simbólicos, desde ese punto onírico donde todo se funde. Sus versos, llenos de zozobra a veces, y de madurez existencial, tiemblan en un goce telúrico de gran fuerza expresiva en un contacto armónico con la Naturaleza, y al mismo tiempo hondos y humanamente comprometidos con el extraño y apasionante engranaje de la existencia, de la sensualidad, al tiempo que defienden, en un todo unitario, su propio e irrenunciable humanismo. Esa capacidad, desgarrada y sincera, donde entender y explicar su propio mundo, y al mundo al fin y al cabo, desde la vulnerable condición de lo humano y la inefable eternidad de la Poesía.
Cuando estábamos llegando a Almería Gerardo Rodríguez Salas escribía en su muro de Facebook:
Ayer, en Librerías Picasso, Faustino Lobato nos regaló un viaje de vuelta a casa, tras un tránsito por algunos ‘no lugares’ junto a Caronte. Regresamos a Ítaca como Ulises, pero con el conocimiento de Lázaro, y abiertos/abiertas a abrazar la otredad desde una casa nueva que nos habita y que muta.
‘El silencio, este oasis que escapa de la calle y del ruido, pero no de la luz’
Y así, sin más, salimos de este libro ‘incendiados/as de porqués/ y de misterios’.
Gracias, Faustino, por tu generosidad y tu palabra. Gracias a Javier Gilabert y Fernando Jaén por su complicidad.
5. ALMERÍA
–VELORIOS POETICOS
El jueves, llegamos a Retamar. Aquí nos alojamos en el chalet de Perfecto Herrera. Este y Antonia Amate, su mujer, pusieron a nuestra disposición su casa.
Por la tarde asistimos al 80 velorio de los Poetas del sur de Almería.
Magnifico y mágico encuentro con otros poetas de Almería. Muchos de ellos amigos de hace bastantes años. Este era el cuarto velorio al que asistía.

En el velorio me presentó Diego Alonso Cánovas. Después de saludar al numeroso publico de la sala de ClásicJazz, recité algunos poemas ocupando los diez minutos que tenía. Los videos insertados en este reportaje de mi blog son producidos por Antonio Almécija, un ser generoso. Sobre mí comentaba esto en su muro:
LXXX Velorio Poético de Almería. Celebrado en Clasijazz el 10 de Abril de 2025.
Video 6,7,8,9,10,11,12,13,14 y 15.
Diego Alonso Cánovas da paso, con un cordial abrazo, a nuestro amigo y poeta extremeño ( Badajoz ), Faustino Lobato; un ser único, de esos que su aura y su conocimiento definen este ser de auténtico «estar».

Entre otros, recité del primer capítulo ÉXODO, el poema 1
[nosokomion / νοσοκομεῖον]
Esperar en un pasillo de hospital
marca el tránsito de la existencia,
acerca a lo provisional.
Todo se vuelve angustia
cuando el horizonte se acorta
entre los muros de una habitación.
Nada que hacer
mientras una enfermera sonríe
y prepara las vías.
Declino mi voluntad.
El anclaje del cuerpo
al plástico de una cánula
hace sentir
el precio de la batalla.
Aquí no hay derrota,
solo silencio.
Intuyes que la humanidad
siempre vence
Seguido a este continué recitando otros poemas, que pertenecían a los otros capítulos: SONIDO y de este un poema que habla de la situación crítica al bajarme la cortisona . No evité recitar el poema 36 final de este capítulo. Terminé recitando algunos poemas de TEMBLOR especialmente un poema que cuestiona al sujeto lírico.


6. VISITA A CABO DE GATA
Por la mañana de este día, 11 de abril, Ángel y yo estuvimos visitando Cabo de Gata y las playas de San José. Me hubiera gustado haber visitado la Isleta del Moro pero no teníamos tiempo. Antonia y Perfecto venían a almorzar con nosotros en Retamar

7. PRESENTACIÓN EN ALMERÍA. LIBRERIA PICASSO.
Llegamos temprano a la librería Picasso, con Sara Harb y Perfecto Herrera. Allí, nos acogió Ana Amezcua con gran amabilidad, poniendo a nuestra disposición todo lo que necesitáramos.

Perfecto Herrera y un servidor ocupamos nuestro lugar dispuestos a dialogar, en un espacio extraordinario. Perfecto evitó la consabida biobibliografía. Lo agradecí. Cada vez me da más pudor que hablen de mi, aunque sé que esto es inevitable. Hay que resaltar que Perfecto Herrera coordinó y presentó el acto con maestría y mucho cariño. Fueron unos momentos intensos.



Al inicio de la presentación se encontraban mas de una decena de personas y luego se fue llenando por la parte de atrás del espacio de presentaciones hasta una veintena, sobre todo de jóvenes.

Perfecto Herrera Ramos ,después de los saludos y hablar del contenido de la obra, mantuvo conmigo un dialogo maravilloso. En este, no falto recitar poemas claves. de cada uno de los capítulos: ÉXODO,SONIDOS,TEMBLOR. De entrada, Perfecto señaló algunos poemas como son: el número 4 ; el poema 36; el poema 51.
Me preguntó sobre el continente del libro, de cómo fue surgiendo la estructura . Aquí, hicwe alusión a todos aquellos que son parte del continente de la obra: Juanma Flores (ilustrador), David Clavijo (música del QR). Recité los poemas que dedico a cada uno de ellos:
32
Deshacer el infierno,
pero no el desierto.
Deshacer la angustia,
pero no el dolor.
Deshacer el olvido,
pero no la memoria.
Deshacer la soledad,
pero no el silencio.
(A Juan Manuel González, por su otra forma de mirar)

52
En el silencio de las horas,
donde guardo la memoria
del dolor
y de lo amado;
el silencio que mantiene
la visión de lo cierto y brota
en la vertical
de una canción que susurra:
«Lascia la spina,
cogli la rosa,
tu vai cercando il tuo dolor».
Suena un rumor de ángeles
y el instinto,
sin razón previa,
hace silencio.
El silencio, este oasis
que escapa de la calle
y del ruido,
pero no de la luz.
(A David Clavijo, por su música)


también recite el poema 1 y 2 explicando la técnica del verso y seguido. El diálogo con Perfecto se mantuvo y éste fue tocando algunos de los aspectos importantes , como es sobre qué había en este libro de los otros libros publicados. Me invitó a comentar en qué estaba trabajando para el futuro.


Luego se estableció un interesante dialogo con los presentes, en especial con Sara Harb, Antonio Almécija, Gonzalo Alcoba, Lola López, Bernardo Amate y Remedios López.
Qué maravilla ver como, a medida que avanzaba la presentación, que se oía en toda la librería, algunas personas fueron entrando en el recinto y participando del encuentro. Magnífico.


Recité a petición de algunos el poema 13 del apartado transito 3. Aquí, la imagen de los vencejos provoca una reflexión en medio de los ruidos cotidianos del hospital.
13
De madrugada,
todavía con la huella de la noche,
asaltan los ruidos del pasillo.
Arañan las paredes, voraces.
Puertas que chirrían,
carritos que se mueven,
cortinas, voces, todo a un tiempo.
Después, la tregua del silencio.
El chillido de los vencejos
se vuelve grito que presagia calor.
Mi alma respira
al unísono de las voces
y del silencio, dentro.
Vuelo con los vencejos
y sus chillidos.
Te siento cerca y amanece.
Los ruidos se vuelven sonidos
que descienden lentos,
en paralelo a la cánula
de un gotero que no siento.
El chillido de los vencejos es pausado,
la claridad los calma.




Gracias Perfecto, Antonia, Sara, Lola López Martín , Antonio Almecija Molina , Diego Alonso Cánovas y todos los que estuvisteis en este espacio donde la palabra, hecha verso, tomó su protagonismo. Un honor haber estado entre vosotros.
Gracias a todos aquellos que se unieron al encuentro poético.
Un agradecimiento especial a mi cuñado Ángel A. Redondo que, cómo fiel escudero, estuvo atento en todo momento.
Gracias Almería. Me vuelvo lleno de lo mejor de esta tierra, el cariño de su gente.
Nunca olvidaré esta tarde. Gracias siempre.






Al final, vino las firmas del libro. Me alegra haber tenido estas fotos para ilustrar este relato. Son algunos de los amigos y poetas del sur de Almería que estuvieron presentes en el acto.






Con Alfonso, un amigo de mi cuñado Ángel muy interesado por el libro y contento por lo vivido en la Picasso.


Con Bernardo Amate, un joven y prometedor escritor de Almería.
7. LA VUELTA
Me he vuelto con la mochila llena de risas, de afectos compartidos, de encuentros y generosidad. Gracias en Granada: a Enrique Javier Nogueras Valdivieso , a Carmen Salas del Río y Pedro; a Javier Gilabert , a Gerardo Rodríguez Salas y en especial a Fernando Jaén Águila; a mis sobrinos Joaquin Alamo Lobato y Patricia.
Gracias, también, en Almería: a Perfecto Herrera Ramos , Antonia, Sara Harb , Antonio Almecija Molina , Alonso De Molina , Carmen Baeza Lores , Diego Alonso Cánovas , Lola López Martín , Bernardo Amate Tortosa y tantas personas más. Gracias por todo lo que me habéis regalado, entre otros vuestro tiempo.
Y cómo no, mil gracias a mi hermano, a mi cuñado, Angel A. Redondo por ser quien me ha acompañado en todo momento, quien me ha traído y llevado a todos los rincones. Impagable su generosidad poniendo su coche y su persona con total disponibilidad. Gestos como este me hacen creer en el ser humano.




Déjanos un comentario Un comentario