La luz salpica 
los rincones de la calle. 
Una mezcla  de viento y ruidos
transita por las aceras. 

La angustia acecha,
te busco en mi interior

Obscenos sonidos 
impiden descubrirte 
a cada paso. 
Todo se vuelve del revés.

Sigo en este apartheid 
donde la vida se reduce 
a pequeños espacios.
Aprecio lo que tengo.

  El desconsuelo aprieta
sigo buscándote.

Un diálogo tras las cortinas 
rompe la tristeza de la casa.
Mil tareas dejan el tiempo
en un suspiro. Todo está abierto.

Rutinas quebradas 
y un volver a empezar,
rotos los poemas 
en el infierno del miedo.

La inquietud desgarra.
No sé buscarte en el ruido.

Rojos, amarillos y gritos
saltan por los muebles
Invadiendo los espacios.
Todo en la intuición cero.

En este claustro donde te sueño
y te busco; donde aprieto la realidad
sin esconder la angustia
ni el desconsuelo,

a veces te siento cerca
y la magia del deseo
convierte la inquietud
en certeza.

Cómo mantener la calma
y el sosiego en esta fragilidad
que me desborda
y me habita.

Cómo trazar
el camino de vuelta
y salir del círculo.

Cómo tocar la piel del tiempo
sin que desaparezca, líquido,
en la cara oculta del alma.

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