HAY días
que sin saber porqué te duele el alma.
Y mientras tanto
las nubes siguen su curso.

Qué misterios hay
en estos desencuentros interiores
que arrastran el desasosiego,
como un elefante
con deseos de morir en silencio.

Hay días
que el vacío quiere ocupar un espacio
sin tenerlo.
Y el mundo parece estar al revés.

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