El día 10 de mayo estuve en la Clausura del Programa de la Universidad de Mayores (UMEX).  Se celebraba en el Edificio Metálico de la Universidad de Extremadura.  En los veintiún años que llevo dando clases de Interculturalidad y de Filosofía en este programa, en la sede de Badajoz, nunca he podido asistir al evento de apertura ni a la clausura de curso. Sin embargo, a esta clausura sí he hecho todo lo posible por estar. Llegué cuando José María Corrales (Chema para los compañeros) había iniciado su discurso. Chema es, desde hace unos meses, el nuevo director de la UMEX. Quería asistir este día por un motivo principal y este era la despedida de Florentino (Tino) Blázquez Entonado. Este ha sido director del programa. durante más de 23 años, una realidad docente consolidada con esfuerzo y muy buena gestión. En estos momentos, la UMEX es un referente para otras universidades españolas y extranjeras.

 Reitero, quería estar para abrazar a la persona que me llamó para dar clases cuando la institución a la que pertenecía “me quitó todas las medallas” y tuve que comenzar desde cero con un grueso currículum (lovaniense) bajo el brazo. A los 48 años poca gente te contrata, es el problema de muchos. Sin embargo, Tino Blázquez quiso que estuviera formando parte de la nómina de profesores de la Universidad de Mayores. Este gesto de acogida no lo podré olvidar nunca. Desde entonces, principios de este siglo, Florentino se convirtió en algo más que en un amigo y compañero.

 Tino Blázquez hizo que estuviera en un espacio docente, muy gratificante para mí. Además de dar clases de Filosofía y Ética en Secundaria y Bachillerato en la Enseñanza Pública, Florentino me posibilitó estar en la Universidad de Mayores, un lugar especial para impartir lo que me gustaba. Fue y es un espacio donde me he sentido escuchado y querido. El alumnado me motivó, y me sigue motivando, a investigar nuevas formas de presentar mi programa. Lo que imparto es un proyecto siempre en vivo. Me refiero a las clases de Relaciones Interculturales del judaísmo/cristianismo e islamismo y de la visión crítica y práctica del Pensamiento Filosófico. Esta tarde de mayo en este evento era un momento propicio para expresarle a Tino todo esto.

 En esta sucesión de agradecimientos quiero destacar también la consideración que Tino Blázquez tuvo hacia mi persona cuando en dos ocasiones graves, por una arritmia y por un atropello, Tino y su equipo buscaron a otros profesores para que me sustituyeran. Florentino podía haber decidido sacarme del Programa, pero él es de los que saben escuchar al alumnado y éste, en las sucesivas evaluaciones, me habían ido dando notas muy positivas- considerándome apto para este tipo de docencia. Porque esta es una de las notas características de Tino, el saber escuchar de manera atenta e inteligente al alumnado.

 Esta actitud abierta y tolerante de Florentino Blázquez le ha llevado a ir creando un Proyecto de Mayores siempre en alza, siempre haciéndose mejor. Un proyecto, que repito, es un ejemplo de docencia para las personas que nunca tuvieron oportunidad de llegar a la Universidad o para aquellas que, jubiladas, tienen ganas de adentrarse en remozar lo que sabían o no habían aprendido de ciertos asuntos por tener otros oficios.  En fin, maravilloso Programa de Mayores, la UMEX, mi casa, mi familia, donde, ahora que yo también estoy jubilado, me mantengo vivo preparando las clases e innovando formas de acercamiento a mis alumnos.

 A Tino lo echaré de menos por su cercanía, por su disponibilidad siempre. Muchos lo recordaremos, sin desmejorar lo nuevo que llega. Ahora tendré que apreciar a Chema Corrales, como director.  En esta tarde del diez de mayo, en el evento, comprobé que no será difícil tratar a José María. Es realidad, a Tino Blázquez no lo sustituirá nadie, su gestión está ahí. El nuevo director dará su impronta en este maravilloso Programa de Mayores. La llegada de José María Corrales supone enriquecer y sumar   en este espacio donde lo docente y el aprendizaje es una aventura de la excelencia., sello indiscutiblemente de Florentino Blázquez Entonado.

 Dicho todo esto, Tino no se va, permanece, porque es de esas personas ejemplares que dejan huella; brillantes pero sencillas, donde los “egos” del cargo nunca le absorbieron. Es difícil que alguien, como él, con la cabeza bien amueblada, se hubiera dejado arrastrar por la vanidad de los logros. Él ha sabido que un equipo de personas le apoyarán en todo momento, como ahora lo harán con Chema. Un maravilloso equipo de colaboradores como Ramona, Camino, Rita, Rafael, antes Miguel, que en los momentos de dificultad fueron (y lo están siendo) diligentes para solucionar cualquier problema.

 Tino Blázquez se le recordará como aquel que sembró una pequeña semilla a finales del siglo pasado y que – ahora- es un árbol frondoso donde muchos nos cobijamos a su sombra; unos y otros, en feedback maravilloso, para aprender y crecer. Gracias por tu generosidad. Gracias, por haberme permitido tanto en este proyecto que, siendo tuyo, has querido compartirlo con los demás.

 Nota: Las loas a la persona de Tino Blázquez, y son pocas las que he escrito, las he querido resaltar ahora que puedo decírselas y él escucharlas. Me parece injusto que lo bueno y encomiable de alguien se diga cuando muere.  Y como decía Virgilio, “debemos alegrarnos por los logros ajenos, no debemos sentir ninguna envidia por ello”.

                                                                                            Badajoz, todavía en el mes de mayo y con calor.

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