El 14 de octubre, viernes, de este año 2020 se han presentado los premios de poesía Ciudad de Badajoz de los dos años anteriores, el trigésimo noveno y el cuadragésimo. Se hacía una semana antes de abrir las plicas y anunciar el ganador/a de este año. El día 21 lo sabremos.

El hecho accidental de presentar dos obras, en lugar de una, es porque hace un año, 2021, por razones obvias de la pandemia no se pudo presentar la obra de Diego Vaya. Agradecemos, desde la Concejalía de Cultura, la generosidad de Miguel y la paciencia de Diego. Este hecho nos muestra que los autores antes de ser escritores, y por encima de ello, son seres humanos y como tal provocadores de empatía.

Falta nos hace en este mundo, egoísta y de la prisa, personas como ellos.

Después de la acogida de Paloma Morcillo y la intervención de Jesús Egido, editor de Reino de Cordelia, comenzó un diálogo con los autores. A estos se les preguntó por su trayectoria desde que publicaron su primera obra. Diego Vaya comenzó a publicar en el 2005 con la obra «Las sombras del agua» y Miguel Sánchez , en el año 1988, con «La voz de los espejos«.

Cada uno de los autores hizo un magnífico recorrido de su proceso en este ars poetica. Tanto uno como otro resaltaron la idea de la entrega a este oficio de escribir. Miguel llegó a decir que «la vida mancha los libros te limpian«. Este autor de excelencia subrayó el trípode esencial que le mantiene: Vida/literatura/ aprecio por la materia (existencia). Por su parte, Diego Vaya, habló del incidente que provocó su entrega al hecho de escribir . Para él leer y escribir, desde entonces, ha sido fundamental. «Es importante, dijo, pisar el freno«.

El relato de Miguel y Diego sobre este oficio de escribir sustituía a la aburrida lectura de premios y obras que normalmente se hace en estos casos. Basta mirar la wikipedia de cada uno para saber la excelencia e importancia de estos autores.

Cada uno presentó lo esencial de su obra:

Miguel Sánchez la mirada crítica ante la existencia que se traza en Solo vemos la luz.

Diego Vaya, por su parte, señaló los elementos notables de ese soliloquio extraordinario que es Streaming.

Cada uno, seguidamente a este breve recorrido de hacer literario, recitó algunos poemas de sus libros. Este gesto lírico provocó que el nivel de atención en la sala tuviera ese punto mágico que la poesía provoca.

El diálogo que se mantuvo con los autores provocó que cada uno de ellos hablará de las claves importantes de cada uno de sus libros.

A Miguel Sánchez se le preguntó por esa forma de escribir en primera persona que aparece en su obra. La primera persona es atrevida y compleja , sin embargo nuestro escritor lo ha resulto de manera excelente. Miguel, apuntó que el personaje de la obra no siempre coincide con el escritor. Al fin y a la postre, como escribía Pessoa «o poeta é um fingidor«. Irremediablemente hay una escisión entre el yo lirico y la realidad.

Otras preguntas fueron sobre la mirada crítica ante la existencia del ser humano y de los recursos literarios que él emplea. Su libro de poemas es contendor de otros libros y ocurre al leerlo -muy despacio- que tienes que apreciar uno para descubrir el otro. Leer esta obra es como ir abriendo una matrioska que tienes que abrir una parte para descubrir la siguiente. El dialogo con Miguel llevó a apuntalar ese centro de la obra que es el hecho de la urdimbre. de tejer y colocar los hilos de un contenido directo y critico. Esto hace que el final del libro tome peso en la consideración de lo que el yo literario es y piensa.

Es importante decir que su Solo vemos la luz es una obra impecable que hay que leer. Su lectura ayuda a mantener otra mirada en ese mundo de lo light.

A Diego Vaya, se le abordó directamente con una pregunta: ¿Por qué el título de Streaming? Él respondió del porqué surge este soliloquio, en parte angustioso, y con trazos de esperanza. Escribir esta obra supuso– comenta- una terapia en medio de la pandemia Covid.

El extrañamiento de este volver a casa nos sitúa a los lectores de la obra ante una relectura del volver a la Ítaca de Odiseo, a la Ítaca ideal de Cavafis.

Aclaró de manera concreta y con el recitado de un poema la situación de la noctambula. La noche se plantea en la obra como esa no frontera entre la vida y la muerte.

Los dos capítulos de la obra se complementan. El primero, pantalla vacía, con un contenido secuencial que marca los gestos del silencio, de la angustia y de la noche, llevan a un segundo, extinción. Aquí, en este espacio lo que aparentemente no tiene salida encuentra puntos de ternura y esperanza. Basa leer la maravillosa elipse del poema pasillos (pág. 37): «duermes junto a tu madre: el mundo se reinicia/….duermes junto a tu madre: os miro.

En la segunda parte, extinción, nuestro poeta aclaró que hay un fluir vital, necesario. Todo no es neant existencial y vacío hay un puente que se sostiene entre las dos orillas, entre la muerte y la vida.

Diego terminó leyendo el poema final (Pág. 55), unos versos para releer continuamente. Este es el meta-relato de la toma de conciencia ante una situación de impasse, una realidad creada por uno mismo. Los tiempos verbales en presente: salir, caminar, detenerse, que aparecen en el poema llevan a un final que lo dice todo: «su grito son burbujas:/ nunca ha estado tan cerca de sí misma«.

Dialogar con nuestros autores fue algo más que interesante. Cada uno nos alertó de nuestra existencia y sus levedades, de nuestra situación de angustia y de la forma de salir de ella. La altura literaria de estos dos escritores, Miguel Sánchez y Diego Vaya, no difuminó su humanidad. Su forma cercana de hablar provocó, junto con la seriedad de la reflexión, la risa distendida que nos hace mejores y seres en crecimiento.

Maravilloso el encuentro. Un honor poder haber sido el moderador de esta charla inteligente y saludable. Por todo ello, agradezco a la Concejalía el haberme encargado esta misión y a los autores, a Miguel y a Diego el haber mantenido las pautas que se le marcaron y -en especial- por su aporte.

Todos salimos diferentes de un acto de hora y cuarto que pasó volando y que algunos comentaron se había hecho corto.

Gracias a todos los escritores que había en la sala y que siguieron atentamente las palabras de nuestros premiados.

Gracias a los integrantes de diferentes asociaciones literarias y culturales de la ciudad que allí estuvieron, entre las cuarenta personas que llenaron el espacio de las Casas Consistoriales de la Plaza alta. Gracias a la Asociación Badajoz Contigo, a Migas y a los poetas de los Jueves, y en espacial a la Tertulia Pagina 72.

El acto se cerró con unas calurosas palabras del alcalde, Ignacio Gragera.

Gracias Ignacio por mantener este empeño de crear cultura en nuestra ciudad y dotar a esta Concejalía de medios personales y económicos.

Gracias Alcalde por mantener este equipo maravilloso de los Premios Ciudad de Badajoz formado por Paloma Morcillo, María Rodriguez, Juanma Cardoso, como responsables de otros grupos. Gracias por favorecer el trabajo serio que en él se hace y mantiene a estos premios – ya el XLI- como uno de los más cotizados a nivel nacional.

La firma de libros fue extensa e intensa. No era solo firmar sino también mantener una brevísima charla con los autores. Maravillosos Miguel y Diego, por prestarse a todo ello. A vosotros, siempre gracias por habernos dando tanto en tan poco tiempo. Gracias

Con Paloma Morcillo Concejal de cultura
De izquierda a derecha: Jesús Egido, María Rodríguez, Diego Vaya, Faustino Lobato, Paloma Morcillo, Miguel Sánchez.

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