AHORA, cuando el griterío de las sorpresas
da paso a la calma,
busco el mensaje de los regalos,
no los porqué
sino la bondad de cada uno. 


Cuánta alegría desbordada
impregnando cada rincón.
Todo es
 simple solemnidad de lo inútil.


Nada me pertenece
en esta hora
de gratuidad infinita.

Ahora, cuando la luz toma cuerpo
y el tiempo es
lengua extraña que nadie aprende,
ahora, la casa sabe a chocolate
y a carbón de azúcar.


Cuánto amor prolongado en la acaricia,
cuánto desvelo en el reflejo de tu nombre.
Todo es
memoria de infancia con mayúsculas.


Los espejos delatan el misterio
de este tránsito mágico
del día. 

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  • Carmen Salas dice:

    Me gusta recoger los regalos del ahora, da igual cuándo, con la misma Inocencia y alegría con que los recogía siendo niña y mirarlos con la misma dulzura de antes, esa que la escarcha del tiempo no ha logrado doblegar.
    Besos para los tres, sobre todo para Rodrigo.

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