EL VIERNES 5 de julio comenzamos un viaje «cultural», así lo llamamos. Un viaje que nos iba a deparar muchas sorpresas, sobre todo a Rodrigo, nuestro hijo. Tanto para Gema, como para mi, era y es importante que nuestro hijo haya visto y vea lugares interesantes de nuestro país. Lo mejor de todo es que lo hemos realizado juntos, en familia.
PRIMERA PARADA. REAL SITIO DE LA GRANJA DE SAN IDELFONSO.
El primer tramo era de Badajoz a los Reales Sitios de la Granja de San Idelfonso ( Segovia). El trayecto fue de 396 kilómetros. Nos alojamos en un hotel junto a la Puerta de Segovia, Hostal Roma, una casa del siglo XIX rehabilitada. Maravilloso. Al subir por las escaleras o andar por la habitación las maderas crujían desprendiendo un olor a resina que dejaba un halo de nostalgia indescriptible.

EL NOMBRE PROPIO DE LA BELLEZA [ La Granja de San Idelfonso (Segovia) ]

EL NARANJA de la tarde
no amortigua el cansancio.
Crujen los siglos en la casa.
Las ventanas recogen
las mil voces que transitan por la calle.
Sueña La Granja.

[Palacio Real de la Granja]
CUÁNTO dolor acumulado
entre lámparas y cortinajes.
La suntuosidad de las salas
no evita el llanto.
Desde la frialdad de su materia
sonríen las estatuas.
El tiempo me vigila
entre los dorados barrocos
de sus esferas.

JUEGA el agua en los parterres del oeste
donde el sol de la tarde baña de color
las aguas de una fuente.
Elevada sobre una gran roca
La Fama,
el mito de la celebridad
y el recuerdo.
Cuanta pequeñez ante este gigante de bronce
Juega el agua entre las formas de la Fama
que esplendorosa cabalga
a lomos de un caballo alado.
Majestuosa imagen
que los chorros resaltan.
Cuánta impotencia ante lo bello
Juega el agua a los pies de Pegaso
dando vida al trote del equino
que aplasta, sin piedad, el sinsabor de la envidia,
envuelve líquido lo ruin y la maldad,
y encharca el vacío de la ignorancia.
Cuánta confusión me provoca la imagen.
Juega en el agua con las ánforas de unos ancianos
que imaginan al Duero y al Ebro.
Y resbala por el contorno de las ninfas
de otros ríos que, generosos, bañan
los llanos de Castilla,
el Guadiana y el Pisuerga.
Cuánta generosidad siento al contemplarlos
Juega el agua, entre blancas transparencias,
con las figuras de genios y delfines
que adornan el ovalo gigante de la fuente.
Juega el agua con potentes surtidores
abriéndonos, por un instante, a un trozo de Paraíso.
Cuántos sueños brotan en mi alma.


ARDE el mineral hasta fundirse
en las fauces de un horno.
Arcillas nobles y óxidos metálicos
se abrazan. Una pasta incandescente
que los hijos de Prometo recogen
hasta soplar por tubos metálicos
dándole formas increíbles.
Arde mi alma al contemplar el ingenio.
Mil esculturas de vidrio, lámparas y vajillas
son el final mágico de este maridaje
de carbonato y sulfato de sodio,
piedra caliza y arena.
Me pregunto si quiero ser vidrio o cristal.
Los salones de los palacios se llenan
de arañas de cristal
y las mesas se adornan
con vajillas de finos vidrios
que suenan con el roce de los labios.
En el centro de mi ser brota una mezcla de sonidos
El color desmesurado de las copas
dan vida al brindis , escanciando
el vino bajo la protección de Baco.
El impulso de la fiesta se adorna
con vidrios y cristales.
La belleza se apodere de mi alma.



Los judiones de La Granja.

COMER judiones en La Granja, después de visitar el Palacio de Felipe V, fue como reconciliarse con la vida. Este momento fue el mejor, saborear la esencia de quienes habitan este lugar.
Hay que agradecer a la Farnesio, que los trajo de América para alimentar a sus faisanes, que los huertos de la Granja comenzaran a cultivar este forraje que también alimentaba a los caballos.
Gracias a las hambrunas, los judiones sirvieron para alimentar al pueblo. Y lo que fue comida para animales hoy restaura el cansancio y sacia el hambre, convirtiéndose en la comida estrella para exigentes paladares. Todo un arte este de cocinar que complementa las bellezas del Real Sitio.
SEGUNDA PARADA. MONASTERIO DE PIEDRA
EL DOMINGO 7 de julio, después de visitar la Real Fábrica de vidrios y cristales, dejamos La Granja de San Ildefonso y nos dirigimos al Monasterio de Piedra, cerca de Calatayud, en la provincia de Zaragoza. Hicimos 267 kilómetros. Nos hospedamos en el mismo monasterio, en la parte barroca, rehabilitada como Parador. Fue sorprendente escuchar el agua desde nuestra habitación cuando, por la noche, abrimos las ventanas.

EL MINISTERIO DEL AGUA [Monasterio de Piedra (Zaragoza)]

RECORDARÉ este lugar como un espacio donde la vida se serena y el pensamiento desciende a lo más profundo de uno mismo, a ese punto esencial que escapa del tiempo.


No olvidaré cómo los sonidos del agua penetraban por los rincones del monasterio, suavizando la dura imagen de las piedras. Es difícil explicar con palabras la emoción que sentí en este lugar, un sitio levantado desde la imagen de lo ideal, la del Paraíso perdido con el que siempre soñamos.

OTRA VEZ el agua,
irrumpiendo en las quebradas
de la tierra seca,
haciendo del erial
un paraíso.
Un bautismo interior llena mis vacíos.
El agua entre las peñas
orquesta una inacabada sinfonía .
Abajo, las ruinas de un monasterio.
Un sabor de oración
lo impregna todo.
Un silencio interior abraza mis torpezas.
Mientras el agua corre libre
entre los surcos de la garganta,
un pedazo de cielo se enreda
en los árboles de la quebrada.
Un hálito interior me sorprende.
Se despeña el río hasta el fondo
del desfiladero, sosegando su caudal
en el remanso de un lago
que espeja el cielo y su contorno.
La armonía viste el paisaje.


TERCERA PARADA. ZARAGOZA
EL LUNES 8, después de comer en el Monasterio de Piedra, y todavía con el sonido del agua en los oídos, nos dirigimos hacia Zaragoza, nuestra tercera parada. Nos hicimos otros 112 kilómetros.
Allí nos esperaba nuestro amigo Alfredo García, un gran anfitrión que no nos abandonó en ningún momento. Cuánto supimos de esta ciudad del Ebro y del Pilar, con su forma peculiar de mostrar los rincones más emblemáticos. No olvidaremos su acompañamiento.

LA FANTASÍA DE LA ARQUITECTURA [ Ciudad de Zaragoza]
Hay ciudades que te hacen soñar, que sorprenden. Zaragoza es una de esas ciudades. Cuánta belleza contenida en cada ángulo de sus avenidas. Cuánta fantasía en cada rincón. Mezcla de religión y de ciencia, de valores y bondades que hacen que el pensamiento se aquiete y el alma se enardezca.
Siempre estuvimos acompañados por nuestro amigo Alfredo García. Este nos hizo más interesante y cercano el recorrido por las calles y jardines, por restaurantes y cafés de esta imponente ciudad.
Alfredo, alguien que sabe querer a los que tiene a su alrededor, la bondad con «patas», todo corazón. Desde sus ojos descubrimos rincones maravillosos de esta ciudad del Ebro. Lugares que no fotografié porque prefiero guardarlos en la memoria, en ese rincón interior donde se acumulan los mejores momentos, esos que, al recordarlos, nos ayudan a crecer y mantenernos en los momentos difíciles.
El primer monumento que apreciamos fue la Puerta del Carmen. Después vendría la Basílica del Pilar y otros lugares memorables de los que quiero dejar constancia.


ESTE TEMPLO que alberga oraciones,
deseo de cambios, formas
de comprender la vida,
que arropa
a todo el que entra en él
y le abraza con ternura.
Hay miradas que contemplan
Este templo con nombre de piedra
y de mujer,
de firmeza y virginidad
que hace soñar con mundos diferentes
que alberga lo infinito
en la pequeñez de una imagen
y aclara lo confuso.
Hay silencios orantes
Este templo que vibra
en lenguas diferentes,
en deseos de perdón,
que se mira en el Ebro,
y su reflejo se va
con la corriente del río,
hablando por las orillas.
La Seo-Catedral.


AL FONDO de la plaza una torre rojiza
de mudéjar aragonés.
Por sus esquinas desciende el tiempo,
guardián de los secretos.
Vigila la torre los pasos perdidos
de quienes transitan la plaza.
Cuántas luchas encierran sus muros,
cuántas lenguas elevaron sus deseos
al seno de lo divino.
Descansa este gigante en los muros
de un templo,
enterrando la rebeldía y el orgullo,
el engaño y la vanidad.
Monumento a Goya. Plaza del Pilar

Goya de mirada profunda , de trazo rococó y neoclásico, capaz de grabar los defectos de una sociedad convulsa. Sus texturas pictóricas recuerdan a los grandes maestros del barroco. Grandes murales adornan las bóvedas de templos y catedrales.
Goya una forma nueva de pintar, una nueva manera de iluminar el lienzo. Su forma social de entender la vida de aquellos que le rodeaban le hizo grabar unos caprichos. La Quinta del Sordo fue testigo de la creación de unas pinturas negras que avanzan la forma de entender el arte.
Goya, «un modelo romántico para los románticos; un impresionista para los impresionistas; un expresionista para los expresionistas; un surrealista para los surrealistas», dice N.Gendinning.]
Entrar en el museo de Goya me permitió hacer un viaje en el tiempo. Especialmente , me conmovieron los disparates esas formas de pesadillas que Goya realizó un poco antes de irse a Burdeos( Francia).
Me asaltan los versos para contar algunos de estos grabados
I
Cinco mujeres juegan a la rueda. No ríen ni lloran.
Sus rostros centran su mirada en la lona
que agarra mientras hacen saltar dos muñecos.
Giran y giran con el mecánico ritmo
de quienes desean mantear lo desconocido.
¿Lo desconocido?
II
Una figura fantasmal se eleva sobre unos hombres
que huyen despavoridos. El terror les hace caer.
La forma espectral se encorva sobres sí misma
como un árbol viejo y seco. Parece avanzar
sin conseguirlo. El miedo paraliza a todos
menos a uno de los hombres que amenaza
con su bastón al fantasma.
¿Miedo de quién, de qué?
III
Sobre una rama gigante un grupo de seres
permanecen sentados. Unos miran,
otros conversan. Y quien parece moverse
se arropa con una manta de campo.
Guardan equilibrio como quienes
no tienen nada que perder.
¿Por qué guardar equilibrio ?
IV
Robusto, como un alcornoque, alguien danza
con castañuelas. De sus costados saltan rostros
deformes. Uno grita otro calla.
Y de frente, ante el bailarín que sonríe,
alguien suplica aterrado. La burla
y el esperpento toman el centro
de la escena.
¿Ironía o burla?
V
De espaldas a quien lo mira alguien cabalga
sobre un equino alado. Sus alas, frágiles
parecen barrer el aire. Las patas del monstruo
se encogen como quien corre a ningún lugar.
¿Por qué este absurdo de ir a ninguna parte?
Paraninfo de la Universidad de Zaragoza
[ Museo de la Ciencia. Ramón y Cajal]
Durante estos cuatro días de julio, que vivimos en Zaragoza, se nos hizo habitual pasar junto a la puerta del Paraninfo de la Universidad. Me impresionaron las esculturas que, como guardianes, flanquean las puertas de su fachada. Dos médicos y dos científicos universales que nos recuerdan lo que supone darlo todo por los otros.
Miguel Servet (s. XVI) , el gran humanista, condenado a la hoguera por la intolerancia de la religión . Pensar molesta y esto es lo que parece decirnos cuando lo miramos;

Andrés Piquer (s. XVIII) otro pensador que fue más allá de la medicina. Su forma ilustrada empujó a muchos a abrazar las novedades del «sapere aude«;

Jordán de Asso (s. XVIII) gran pensador y científico al que la ciencia le debe algunas traducciones de Galeno, Euclides, Newton, Descartes;

Delhuyar. descubridor, con su hermano, del Wolframio. Gracias a este trabajo las bombillas eléctricas iluminan todos los rincones.

La mañana que nos dispusimos a visitar el museo y atravesé las puertas del Paraninfo, me sentí en vuelto la dulce sabiduría de estos hombres que hicieron avanzar el pensamiento. Cuando recuerdo, este día, me viene a la mente la mirada del rebelde Servet, del inquieto Piquer; del sabio de Asso; del químico Delhuyar.
Impresionante la experiencia vivida con mi mujer y mi hijo en este santuario de la ciencia de la Plaza Basilio Paraíso. Sigo pensando que algunas ciudades, como Zaragoza, son algo más que edificios y monumentos, son el alma de la universa, del progreso, la bondad de la razón que nos saca de la caverna de nuestras torpezas.
Maravillosos recorrido por las exposiciones del Paraninfo que, de forma didáctica, presentaban el impresionante mundo de la Zoología y Geología. El tiempo se paraba al entrar en cada sala. Fue divertido atender las preguntas de mi hijo de diez años que en cada una de las `piezas tenía que hacer una pregunta. Nunca lo olvidaremos.



Edificios del siglo XIX. El primer restaurante; la primera cafetería (1881)

Olor a café y a pasado,
Miradas, en el limite
del sabor, que se deslizan
por el dorado de sus muros.
El tacto de la porcelana
hace presente el misterio.

El Café de Levante. Aquí bebimos unas de las cervezas más ricas «del mundo». Aunque resulta una tópica exageración tengo que subrayarlo de esta forma.
EN REALIDAD, lo más importante no era sólo lo que bebíamos y comíamos sino la compañía de los amigos que hacia del momento un autentico «convivium«.


Bajo la luz multicolor,
que se tamiza por sus vidrieras,
la conversación se vuelve
animado abrazo.
Las risas se frenan bajo el agriodulce
sabor de la cerveza
que juntos paladeamos.
Café de Levante, punto de encuentro
para tertulianos
y jugadores de ajedrez.
Me conmueve este lugar
lleno de historias
pegada a sus paredes.
RESTAURAR fue algo principal en esta generosa ciudad. Uno de los lugares emblemáticos que visitamos fue este de nombre muy particular : CONTIGO PAN Y CEBOLLA.

Otro restaurante que nos impresionó por el tamaño de los bocadillos fue: EL CALAMAR BRAVO


Y de la mano de nuestro cicerone Alfredo García, que en lo de restaurar es un experto, estuvimos en el Restaurante Antigua Casa Luc (1825)


En este restaurante tomamos canelones de longaniza de Graus

y otra de alcachofas fritas con foie mi-cuit

también estas pencas de acelgas rellenas de piquillo de Lodosa

y el plato más típico de esta ciudad del Ebro, borrajas con Parmentier de patata.

Que extraordinario fue degustar estas raciones en el restaurante más antiguo de Zaragoza.
El último día de nuestra estancia en Zaragoza, visitamos el Palacio de la Aljafería.
[Sede de las Cortes de Aragón.]



Aljafería , un nombre que los habitantes dieron recordando al rey de la taifa de Saraqusta (Zaragoza) que lo construyó: Abú Yáafar al Muqtádir. La evolución fonética de Yafar vino Al-Fariyya (Alyaferia). Un palacio hermoso que se llamaba Qas al-Surur ( palacio de la alegría) . Y esto es lo que realmente provoca, alegría y paz.
El palacio recuerda, en su parte musulmana, a aquellos lugares de los Omeyas, al otro lado del Mediterráneo. Al arte de este palacio se unió el arte de los que conquistaron Zaragoza. Isabel de Castilla reformó el palacio dándole ese toque renacentista que se puede ver en algunas de las estancias.


Actualmente, este palacio alberga las Cortes de Aragón.

La parada de Zaragoza fue mágica y permanecerá en nuestra memoria.. Qué difícil es contar las vivencias de cuatro días transitando por sus calles, las palabras se vuelven torpes.
[ A Alfredo García, nuestro amigo]CADA DÍA habitábamos la ciudad desde tus ojos,
contigo todo fue mágico mientras mirábamos
la piel de cada rincón, lo hermoso de cada monumento.
Contigo se paraba el tiempo contemplando la ciudad.
Cada día, percibimos Zaragoza desde tu sentir.
La ciudad que tu habitas es , ahora, para nosotros
casa, olor y sabores inmensos, belleza en cada esquina,
lenguaje de amor.
Y desde la memoria,
que mantiene viva la emoción,
no solo desde el recuerdo,
por siempre habitaremos tu ciudad.
Cada día, aprendimos de ti lo que es acoger a los amigos,
por que sabes de la vida más de lo que dices
y desde tu actuar sincero intuimos
que buscas y te entregas hasta lo más profundo.
Gracias querido hermano, gracias.
Que estos versos no te molesten
porque quiero dejar impreso,
desde la raíz de la amistad, lo que eres para nosotros.
Gracias, querido Alfredo, gracias.
Sería imperdonable no agradecerte,
aunque sea en este sencillo poema,
todo lo que cada día nos has regalado.
CUARTA PARADA. LA RIOJA [ Berceo. Yuso y Suso. Valvanera. Santo Domingo de la Calzada]
EL VIERNES 12 salimos de Zaragoza por la mañana en dirección a Berceo (La Rioja), un pueblo cercano al monasterio de San Millán de la Cogolla que pensábamos visitar. Esa mañana nos hicimos 211 kilómetros.

DONDE NACIÓ LA LENGUA CASTELLANA.
Berceo ( cerca del Monasterio de San Millán de la Cogolla)
Qué lejos quedaban las clases de doña Matilde, mi profesora de literatura. Con ella aprendí quién fue Gonzalo de Berceo. Nunca imaginé que iba a dormir varias noches en Berceo, el pueblo ( aldea) del ilustre poeta. Un lugar a veinte minutos, andando, del Monasterio de San Millán de la Cogolla donde Gonçalvo estuvo como clérigo. Su forma de escribir culta ( mester de clerecía) no le impidió expresar algunas cuestiones de tipo social.
Su poesía está anclada en la cuaderna vía, en esa manera de expresar las estrofas en cuatro versos alejandrinos: catorce silabas separados por una censura-pausa/ hemistiquio- en la mitad (7+7). Las rimas son consonantes en todos sus versos.
Estuve en esta tierra
donde vivió el escritor.
Gonzalo se llamaba,
clérigo de gran labor,
que con textos sagrados
oraba a su Creador.
Era, además de poeta,
santo y buen orador.

LAS PIEDRAS, en esta esquina, se han vuelto silencio,
el callejón y sus sombras, también es silencio.
El portal huele a pasos y a solemne silencio.
La luz entra a hurtadillas, en este silencio
que habita el vetusto espacio. Sll0ilencio,
todo es silencio, que recorre los rincones
de la casa. Silencio.
En Berceo sobrecoge sus calles en silencio,
un silencio que flota en el espacio,
que sabe a olvido, a desapego y a vacío,
a tránsito y a memoria.
Cómo me duelen estas piedras y el silencio.



FUE la piedra, tosca, áspera, impregnada de épocas gloriosas,
la que nos acogía. Nadie transitaba por las callejuelas.
Todo era piedra y silencio.
Un blasón parecía contarnos historias de hidalgos,
noble pasado, fuerza y vida, valor y compromiso,
hoy nada, solo una bella piedra tallada.



Monasterio de San Millán de la Cogolla. Yuso.

Rodeado de los Montes Cogollos se eleva esta mole renacentista de Yuso.
Asombra esta portada de la entrada con San Millán empuñando una espada flamígera. EL santo cabalga sobre los cuerpos de soldados, caídos en una batalla. Qué paradoja esta forma de mezclar la guerra y la oración grabados en la piedra.
Me asaltan muchas preguntas, que acallo, mientras contemplo la brillante arquitectura. Cuánto trabajo cuesta dejar la oscuridad de la Edad Media en esta época donde el hombre descubre mundos y se vuelve el centro de todo.



Se atrevió a glosar en la lengua de su madre,
aquella que hablaba por las aldeas riojanas
Y con este atrevimiento rompió el latino corsé
que los sabios hablaban. Fueron unas notas
que traducían un sermón de alabanza a Cristo.
Se atrevió a colocar en aquel pergamino de sermones,
el balbuceo castellano con vocablos en eusquera.
Espontánea forma de expresar, con palabras del coloquio,
la más sublime loa.
Bendito atrevimiento que después nos permitió
escribir los más hermosos versos
y la mejor prosa.


Monasterio de Suso
Las espigas arrugadas de unos guijarros, los mismos que Millán pisó, nos acogía en el monasterio de arriba. Un silencio, roto por la brisa del monte, nos envolvió a todos. Piedras milenarias que formaban espigas como la de aquellos páramos que nos rodeaban. Un deseo de descalzarse en este lugar sagrada
me empujaban a hacer un viaje interior, el mismo que aquellos peregrinos que acudían a que Millán los curase o les diera el mejor consejo.

La belleza de los arcos mozárabes nos hacia callar

Los nichos que, otro día, albergaron reliquias dejaban una sensación mágica en el ambiente. El adorno de hojas en los capiteles nos recordaba que aquel lugar mantenía una eterna primavera.

Las formas alternadas de los arcos hacían que la luz jugara con los muros, Contraluces que nos dejaban el suspiro de lo eterno.


Monasterio de Valvanera. Corazón de la Rioja
Llegar al centro de la Rioja supuso bajar al valle del Najerilla para después ascender por el camino que, pegado a las sierras, nos dejaba contemplar el Monasterio de la Patrona de la Rioja. La escala de verdes y azules daban al paisaje Un extraño magnetismo.. Los pocos visitantes que deambulaban por este lugar nos saludaban, como si fuéramos parte de ellos mismos.




QUINTA PARADA. SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
EL DOMINGO 14 salimos de Berceo hacia Cantabria. Este mismo día hicimos una parada en Santo Domingo de la Calzada ( La Rioja) para visitar su catedral. Una ciudad situada en el camino de Santiago desde Roncesvalles. Santo Domingo fue un referente cultura, un núcleo importante en la Edad Media en su paso para Galicia hacia la tumba del Apóstol.

DE PASO [ Santo Domingo de la Calzada]
Esta mañana del domingo 14 de camino para Cantabria nos paramos en Santo Domingo de la Calzada. Nuestra intención era visitar la catedral. Y lo hicimos. Entrar en la catedral fue toparnos con la belleza de lo infinito, con la maravilla del arte sacro en todo su esplendor.
Una reja gótica nos separaba de las naves del templo. Los artesanos trabajaron, hace siglos, forjando un cancel que avisaba de la excelencia del interior. No era una frontera sino un velo de hierro que nos avisaba de la solemnidad del templo.






LA LUZ penetraba por las naves del templo,
acercándonos a lo santo. La luz
daba forma a las nervaduras,
las rehacía en un sinfín de colores,
dejando entrever ese punto de misterio
que la proximidad de lo divino, traza.
La luz trasformaba la materia en otra realidad,
casi transparente.
El granito de las columnas parecía palmera
que se entrelazaban en la techumbre.
Y la luz se convirtió en el verso de la piedra,
y las formas de los arcos crearon el poema.
No tengo palabras para describir
la singularidad del momento,
era una locura que paraba el tiempo.
Todo era silencio y luz.





SEXTA PARADA. CANTABRIA
De Santo Domingo de la Calzada nos fuimos para Cantabria. Nos esperaba un largo camino de más de 200 kilómetros. Todo estaba mereciendo la pena.

Por la tarde de este domingo, llegamos a la zona de Suance-Tagle (Cantabria.). Allí nos aguardaban: Lucía, la hermana de Gema y Carlos, su pareja, con un amigo, Jose. Con ellos recorreríamos algunos maravillosos lugares de esta región.
El lugar donde pernoctaríamos estos días se llama Las Anjanas ( Las Hadas), que como su nombre indica, resultó ser un lugar mágico. Este fue, durante cuatro días, nuestro refugio, el lugar desde donde hicimos diferentes excursiones a: Santander, Isla, Castro Urdiales.
CANTABRÍA MÁGICA

SANTANDER, la historia de un desastre.
Para conocer lo principal de la ciudad de Santander, concertamos un Free tour. El punto de encuentro con el guía fue en la puerta del Ayuntamiento. Allí nos esperaba Héctor, un guía simpático y cercano que nos mostró todo el centro de la ciudad, contándonos de una manera didáctica y cercana los avatares de esta ciudad. La frase que más repetía era «esto que veis aquí es mentira«· para indicarnos de cómo todo se había ido transformando. Recalcó con claridad que la ciudad había ido creciendo robándole espacios al mar. Al final del recorrido de más de dos horas teníamos claro que esta ciudad es la historia de un desastre.
Los cambios más importantes sucedieron a causa de incendios, el más grande fue-parece ser – el de 1941 que se inició en las proximidades de la catedral. El fuerte viento favoreció su extensión durante más dedos días. Otro gran incendio fue causado por una explosión en el buque Cabo de Machichaco que en 1893 arrasó el puerto de Santander.
Según nuestro guía de la ciudad vieja queda tan solo una manzana de casas. Interesante visita. Al guía había que ponerle un diez.


Iglesia de la Esperanza, frente a la catedral. Fue una parte incendiada.


Fachada de la catedral

Monumento a la explosión del Machichaco.



A la entrada de una gran plaza el monumento a Velarde. Este fue el militar que junto con Daoiz defendieron Madrid de la invasión francesa. La escultura parece estar escorada en la entrada de la plaza sin embargo tiene sentido esa indicación de la mano que apunta a Francia.

Llegamos a la Plaza de Pombo, que lleva el nombre de aquel palentino que se afincó en Santander a finales del siglo XIX. Juan Pombo un gran comerciante, industrial, naviero y banquero. Un gran emprendedor en la vida mercantil de la ciudad.

Impresiona la bahia de Santander y lo que más llama la atención es el monumento a los raqueros , a los niños pobres de la ciudad que vagabundeaban por el puerto. Estos saltaban a las aguas para recoger las monedas que turistas y marineros tiraban al agua, como divertimento.


La inocencia y la pobreza les hacía saltar y zambullirse en las aguas del puerto. El tesoro que rastreaban aquellos «rakers» eran unas simples monedas que les ayudaba a quitarse el hambre. Qué `poco hace falta para ser feliz, con nada se puede vivir. La ingenua picaresca de aquellos críos en la bahía de Santander nos muestra que la felicidad no está en tener sino en vivir el momento.

Llama la atención en la bahía santanderina una grúa, en su momento la más grande. Se la conoce como la Grúa de Piedra. Imponente artefacto, ahora obsoleto, que sirvió para descargar grandes bultos de mas de tres toneladas. Una maquinaría que se instaló (s. XVIII -XIX ) para evitar que los buques se fueran a Bilbao.

Magnifico paseo el que dimos después , en teleférico a lo más alto de la ciudad.
De Santander me traigo, además de todo este recorrido de la ciudad, el buen recuerdo de una intervención sobre mi espalada completamente dolorida en la zona de la escápula. Julio Sánchez Martín, mi amigo y reumatólogo, me hizo una filtración sobre la zona dolorida que me ayudó a seguir viajando. Gracias siempre, querido Julio.
[ A Julio Sánchez Martín, mi amigo]
Estás ahí,
donde el dolor añora el Paraíso,
dejando tu huella
en la carne herida.
Estás, con tu forma de ser
calmando tormentas
y con tu risa, en el centro del verso,
arrastrando horizontes.
Estás, en cada instante,
en esa frontera de lo posible,
como brisa de mar,
cuando hablas.
Estás, siempre estás,
en el silencio de las mañanas
y en la música de las olas
al atardecer.
Estás, en este norte
que marca tu mirada,
con sonidos del cantábrico
y reflejos del Duero.
Estás aquí,
soportando el anhelo
de un poema por hacer
y de un libro por abrir.
La tarde anterior a esta intervención cenamos con Julio, Manuel Ronces, su marido, y el pintor Antonio Hervás. Un encuentro distendido en la playa de Tagle, cerca de Las Anjanas. Antonio me dedicó el libro ENTRETRÉS que ha publicado junto con los escritores, Lola Irún y José Luis Atienza.


Visita a Isla, Castro Urdiales…

Maravilloso recorrido por la zona oeste de Cantabria. Agradezco a Lucía, mi cuñada, su intuición para hacer paradas en lugares impresionantes.

RINCONES MÁGICOS: La Fuentona de Ruente.



PUEBLOS ESCONDIDOS
Terán en Cabuérniga camino a la Iglesia de Santa Eulalia (siglo XVIII).




Bárcena Mayor, un pueblo al abrigo del monte. Atravesado por el río Argonza.


Puente de piedra sobre el río Argonza en Bárcena Mayor.


De vuelta de BARCENA MAYOR en CORREPOCO un restaurante maravilloso, Casa Lucas, donde hicimos un alto para comer y saboreamos el mejor cocido montañés de Cantabria.

En el valle de Iguña nos encontramos con el Partenón de las Fraguas (Arenas de Iguña), un templo dedicado a San Jorge. Fue levantado sobre unas ruinas de una ermita medieval. Más abajo se encuentra un palacio ( de los Hornillos) donde parece ser se rodó (exteriores e interiores) del film de Alejandro Abenámar, Los otros.

PUEBLOS DE LA COSTA
ISLA, un pueblo de paso con una magnífica iglesia dedicada a San Julián y Santa Basilisa. La portada de la entrada impresionante.







CASTRO URDIALES. Un lugar para siempre volver.
Magnífica iglesia alzada en lo más alto de la ciudad. Un esplendido gótico con arbotantes que recordaba a las grandes catedrales.


Su interior lucia unos grandes arcos fajones que soportaban la nave central. Las nervaduras góticas, en algún momento pintadas, se mostraban con gran esplendor.


EL VIERNES 19 de julio salimos hacia Zamora. Teníamos que hacer 335 kilómetros pero merecía la pena. Aquí nos esperaban nuestros amigos Jose Manuel y Lucas. Nos quedamos en el hotel Doña Urraca, un nombre muy significativo para Zamora.
José Manuel y su hijo Lucas nos esperaban para comer. El lugar que habían elegido era un molino, rehabilitado para restaurante, Restaurante Las Aceñas. Y el Duero, en todo su caudal junto a nosotros, abrazándonos. Comer, comimos de maravilla, un diez, pero esto fue la justificación para disfrutar del estar con estos amigos tan especiales. Siempre que estamos con ellos, Mar está presente. Gracias Jose y Lucas por acogernos siempre.



(A José Manuel González Matellán, mi amigo)
ESTA NOCHE tiene un halo mágico
que arrastra miradas, sonidos
de lenguajes sin palabras
que señalan el tránsito.
Esta noche, con la presencia de la luna ,
la conversación es sencillo diálogo
que habla del dolor cotidiano
y redimido.
Esta noche, los ojos de mi amigo tienen
la sombra del cansancio
y la sonrisa generosa
de quien sabe abrazar el dolor.
Esta noche sabe a un «hasta luego»,
con un punto de nostalgia que hace
que los abrazos sean eterna acogida
y la amistad, una casa siempre habitada.


Es mágico deambular por las calles de Zamora. El silencio se espesa en la noche.
En la plaza de Sagasta, aparece la escultura de Adán que esconde el fruto del error.
Atormentado, soporta la cabeza con la mano, como si quisiera arrancar a la razón el dictado de la culpa. La luz artificial acaricia la espalda del bronce, delineando la figura en el vacío de la plaza zamorana. Cuánta belleza en estas horas de nostalgias y despedidas.
En el silencio las miradas deambulan atrapando, ansiosas, el modernismo del lugar. Adán se eleva sobre un pedestal , no hay ruido solo belleza. Imposible frenar a mi Adán interior que se refleja en las formas del bronce, que Barrón moldeara un día.

El día 20 , sábado, por la mañana dejamos Zamora para volver a nuestra casa. Eran los últimos 360 kilómetros.


La carretera ha sido nuestra compañera durante un recorrido que comenzó el 5 de julio y termino el sábado 20 del mismo mes. Cerca de 1,200 kilómetros que Gema mi mujer tiene a sus espaldas, Ella ha sido la conductora. A mí no se me ha dado mal ser copiloto. Este oficio me dado la oportunidad de fotografiar algún lugar de paso.